Blas de Lezo y San Felipe de Barajas, protectores de Cartagena de Indias
Hay en Cartagena de Indias un lugar histórico que es símbolo de resistencia y defensa del territorio propio. Hablamos del Castillo de San Felipe de Barajas, una imponente fortaleza militar situada a las afueras del Centro histórico amurallado. Es este uno de los lugares de obligada visita en la ciudad caribeña. Potente, robusto, imponente, es necesario recorrer los paseos de ronda de este castillo militar, asomarse a sus garitas o explorar sus largas y complejas galerías subterráneas. Ubicado en un alto, ofrece además magníficas vistas de varios sectores de Cartagena de Indias. Este fuerte no puede desligarse de otro nombre, el del almirante español Blas de Lezo, quien defendió ardientemente Cartagena de Indias de un feroz ataque de la corona de Inglaterra hacia mediados del siglo XVIII. Aquí contamos esta epopeya militar entre potencias europeas, que tuvo lugar en suelo americano y que conviene conocer antes de recorrer el solemne Castillo de San Felipe de Barajas de Cartagena de Indias.
ÍNDICE DE CONTENIDOS:
◎ Blas de Lezo y San Felipe de Barajas, protectores de Cartagena de Indias
◎ Un fuerte defensivo para Cartagena de Indias
◎ Cartagena de Indias, la codiciada
◎ Blas de Lezo, el "mediohombre"
◎ Una moneda acuñada antes de tiempo
◎ El último reducto y la victoria española
◎ Una fortaleza restaurada y ampliada
Un fuerte defensivo para Cartagena de Indias
Cuando en 1533 el español Pedro de Heredia se asentó en la isla entonces llamada Calamari y comenzó la fundación de la que hoy conocemos como Cartagena de Indias, pronto advirtió de los continuos peligros que acechaban a esta ciudad marítima. Escribió entonces al Emperador Carlos V indicando la necesidad de construir una fortaleza defensiva:
"... en esta ciudad estamos a mucho riesgo de corsarios, a causa de haber muchas partes donde poder desembarcar fuera del puerto, y puédese guardar mal y con dificultad. Podríase hacer una fortaleza en un cabo de la ciudad, donde más convenga, que tuviese adentro agua dulce, porque se asegurase todo, así de los de la ciudad como de los navíos que viniesen"
Carta de Pedro de Heredia al Emperador Carlos V
Así pues, en 1536 se construyó un pequeño fuerte en la parte superior o bonete del Cerro de San Lázaro. Este alto, de unos cuarenta metros de elevación, ofrecía una excelente perspectiva de la ciudad, la costa y la bahía. Resultaba un lugar ideal para vigilar y detectar cualquier movimiento anómalo. Además, estaba relativamente próximo a uno de los accesos a la ciudad amuralla.
Sin embargo, no fue hasta 1656 cuando, con la autorización de Felipe IV, se inició la construcción en ese mismo lugar de una fortaleza notablemente más robusta, un símbolo de poder y autoridad. Al frente de esta tarea estuvo Pedro Zapata de Mendoza, entonces gobernador del Departamento de Bolívar. A la nueva fortaleza se le puso el nombre de San Felipe de Barajas: Felipe en honor al rey Felipe y Barajas por la casa nobiliaria de la que descendía el gobernador. Con ocho cañones y cuatro artilleros, estaba custodiada por veinte soldados.
Cartagena de Indias, la codiciada
A pesar de contar con un gran refuerzo defensivo, Cartagena de Indias, un enclave esencial de las rutas comerciales españolas, fue tomada en 1697 por las tropas francesas comandadas por Bernard Desjean, Barón de Pointis. A éste se le había concedido patente de corso, es decir, permiso para expoliar navíos y humillar de cualquier manera a las tropas enemigas. Ocurrió, sin embargo, que tres años más tarde en España subió al trono Felipe V, el primer rey de la dinastía Borbón, nacido en el mismísimo Palacio de Versalles. Así, las relaciones con Francia se suavizaron y España recuperó la deseada ciudad caribeña.
No sucedió lo mismo con Inglaterra, con la que España disputó a partir de 1739 la llamada Guerra del Asiento. Bajo el mando del Almirante Edward Vernon, las tropas inglesas pusieron rumbo a Cartagena de Indias, principal puerto del Virreinato de Nueva Granada. Llegaban reforzadas tras un ataque victorioso a Portobelo, un puerto estratégico de la corona española en la costa caribeña de Panamá. El objetivo siguiente de la armada inglesa era conquistar la codiciada Cartagena de Indias. Para ello se enviaron más de 180 barcos y unos 30.000 hombres, incluidos esclavos negros de Jamaica. Era el mes de marzo de 1741.
UNA CURIOSIDAD: Del triunfo que encumbró a Vernon en la ciudad caribeña de Portobelo en Panamá procede el nombre de la renombrada calle de Portobello Road de Londres donde se celebra un famoso mercadillo.
Blas de Lezo, el «mediohombre»
Al frente de las tropas españolas en Cartagena de Indias se encontraba el almirante Blas de Lezo, nacido en la localidad vasca de Pasajes. Procedía de una familia de ilustres marinos y llevaba en su cuerpo la marca de feroces batallas: tuerto, con un brazo paralizado y media pierna amputada. De ahí sus apodos de «patapalo» o «medio hombre». A pesar de ello, su vocación militar y su capacidad como estratega eran incontestables. Era entonces virrey de Nueva Granada y responsable de la defensa de Cartagena de Indias, Sebastián de Eslava, con el que Blas de Lezo mantendría una relación complicada. El almirante español contaba con 6 embarcaciones y unos 3.000 hombres para defender la ciudad, una minucia en comparación con los medios de los que disponía su oponente.
Una moneda acuñada antes de tiempo
Así pues, las tropas inglesas navegaron por el Caribe en dirección a Bocachica, única puerta de entrada de la bahía de Cartagena de Indias puesto que el acceso por Bocagrande estaba bloqueado por escolleras – grandes bloques de piedra- colocadas en el fondo marino. En Bocachica se situaban las baterías defensivas españolas de San Fernando, que aún se puede visitar a día de hoy, y de San José. Estas fueron asaltadas y tomadas por los ingleses, al igual que algún otro fuerte del interior de la bahía, aunque no sin resistencia por parte de las tropas españolas.
Aunque la ciudad aún no había sido conquistada, Vernon comenzó a saborear el éxito antes de tiempo. Tan seguro estaba de que lograría una victoria aplastante que envió un mensaje a Inglaterra y anunció prematuramente la toma de Cartagena de Indias. No sólo eso, sino que se acuñó una moneda conmemorativa en la que se representaba a Blas de Lezo arrodillado y entregando las llaves de la ciudad a Vernon. Por una cara, el lema de la moneda decía: «El orgullo español se doblega ante el almirante Vernon. Don Blas.» Por la otra se leía: «Los verdaderos héroes británicos se hicieron con Cartagena de Indias». A los pies del Castillo de San Felipe de Barajas, se puede ver hoy en uno de los laterales de la base de la estatua de Blas de Lezo una reproducción de esa moneda emitida con demasiada prisa.
El último reducto y la victoria española
Conforme las tropas inglesas avanzaban y las naves españolas eran destruidas, Blas de Lezo dio la orden a los suyos de replegarse hacia el interior para acuartelarse en el Castillo de San Felipe de Barajas. Eso obligaría a los ingleses a aglutinarse para atacar ese último reducto. El almirante español tenía una buen red de espías y había recabado información sobre los medios de los que disponían los ingleses. Estos últimos tenían que utilizar escaleras para sobrepasar los muros defensivos de la fortaleza y poder entrar en ella. Es por ello que Blas de Lezo mandó excavar el foso del Castillo de San Felipe a una profundidad mayor de la original antes de la llegada de las tropas enemigas. ¡Cuál no fue la sorpresa de los hombres de Vernon al ver que, colocadas en el suelo, las escalas que portaban quedaban demasiado cortas para subir al fuerte!
Este estrategia fue crucial para la derrota en una feroz lucha cuerpo a cuerpo de las tropas inglesas, que ya estaban debilitadas por el calor, las enfermedades y las largas semanas de contienda. Se dice que, mientras se alejaba de Cartagena de Indias, Vernon exclamó: «God damn you, Lezo! (¡Que Dios te maldiga, Lezo)». Lejos de perder la calma, Blas de Lezo le contestó con desprecio: «Para venir a Cartagena es necesario que el rey de Inglaterra construya otra escuadra mayor, porque esta solo ha quedado para conducir carbón de Irlanda a Londres».
El triste final de Blas de Lezo
A pesar de su sonado triunfo contra los ingleses, los meses que siguieron fueron calamitosos para el aclamado Blas de Lezo. Pudo saborear la liberación de la ciudad y la bahía, pero pronto cayó enfermo. Contrajo un infección, o quizás fue el agotamiento de un cuerpo ya maltrecho tras semanas de ardua batalla. Blas de Lezo murió en su casa de Cartagena de Indias, sin su familia y prácticamente solo. Era el 7 de septiembre de 1741 y tenía 52 años. Su enemigo, el virrey Sebastián de Eslava, que había buscado una y otra vez el descrédito del ilustre marino ante la Corona española, ordenó de inmediato requisar sus documentos privados para poderlos revisar a su antojo. Fue un acto último de animadversión y humillación, cuando el cadáver de Blas de Lezo estaba aún caliente.
Una fortaleza restaurada y ampliada
Los hombres pasan, sus obras y construcciones quedan. El Castillo de San Felipe de Barajas, crucial en la defensa de Cartagena de Indias, permaneció en pie aunque resultó dañado por la contienda. En 1762, el ingeniero militar español Antonio de Arévalo comenzó la ampliación de la fortaleza según un diseño ideado por él mismo. Se reforzó la estructura con mampostería y piedra, añadiéndose también las imponentes baterías colaterales que confieren a este castillo defensivo el aspecto grandioso que tiene en la actualidad.
Considerado como la construcción militar histórica mejor conservada de América, el Castillo de San Felipe de Barajas forma parte del Patrimonio de la Humanidad como parte del «Puerto, fortalezas y conjunto monumental de Cartagena de Indias». Visitar este lugar es dar un salto atrás en el tiempo y trasladarse a la época en que esta preciosa ciudad de Colombia era una de las grandes joyas de la Corona española.
Castillo de San Felipe de Barajas
Cielo mar, La Boquilla, Cartagena de Indias, Provincia de Cartagena, Bolívar, Colombia
Tfno: +57 56421293
fortificacionescartagena.com.co
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