Fileteado, un arte decorativo tradicional
Es característico de Buenos Aires y se puede ver en multitud de carteles y rótulos de la ciudad: hablamos del fileteado porteño, un arte decorativo tradicional que combina una tipografía muy particular con vistosos y coloridos dibujos. Resulta muy atractivo y atrae la mirada de inmediato, transmitiendo una sensación de luminosidad, alegría y desenfado.
Para realizar el fileteado, se hace un dibujo en un papel o espúlvero, que se traspasa después con un alfiler siguiendo los trazos. Después, el papel se coloca sobre la superficie a dibujar y se rocía con tiza o carbón de manera que el dibujo queda plasmado y no haya equivocaciones al pintar por encima con un pincel característico, de pelos largos y mango corto. Fileteado viene de filum, hilo en latín, y hace alusión al trazado lineal característico de este tipo de elemento decorativo.
El fileteado está presente en todos los barrios de Buenos Aires, pero muy especialmente en los más tradicionales como La Boca, San Telmo, Almagro y Microcentro. Anuncia comercios, librerías o cafés. En forma de carteles y placas decorativas, incluye dibujos de temática variada y, a menudo, mensajes divertidos, dichos y refranes. «La sabiduría de lo breve», así es como el propio Jorge Luis Borges se refirió a los textos del fileteado porteño. Esta tan ligado a la identidad visual de Buenos Aires que en 2015 la UNESCO lo incluyó en el listado de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.
ÍNDICE DE CONTENIDOS:
Fileteado, un arte decorativo tradicional
Orígenes del fileteado porteño
Carteles prohíbidos
Recuperación del fileteado
Orígenes del fileteado porteño
De origen humilde y popular, el fileteado porteño nació asociado al mundo del automóvil. A principios del siglo XX, se aplicó a los vehículos con fines estrictamente decorativos. Era una costumbre de la época, pero en Buenos Aires tomó un derrotero muy especial. Surgió un estilo propio, inconfundible, en el que no bastaban unas simples líneas laterales para adornar los coches. Al contrario, en la esfera porteña, los adornos fueron incorporando elementos nuevos e imaginativos: colores intensos, uso y abuso de la simetría, líneas que se convertían en espirales o volutas y motivos florales.
Una característica destacada del fileteado porteño son las letras sombreadas, incluso de estilo gótico, para dar sensación de relieve y profundidad. En ocasiones, se incorporan dibujos de personajes de la iconografía argentina, como puede ser el cantante de tangos Carlos Gardel.
Carteles prohíbidos
Poco a poco, el fileteado porteño pasó a adornar los autobuses de Buenos Aires, otorgándoles un aspecto inconfundible. Entre finales de los años 1960 y principios de los 1970, el fileteado vivió una época de máximo esplendor. Hasta que una ordenanza de 1975, durante la dictadura militar argentina, puso fin a la circulación de los vistosos vehículos porteños. La razón aducida fue que las letras y, sobre todo los números, no eran fácilmente legibles y podían causar confusión entre los usuarios. Con esta decisión, el fileteado porteño se vio relegado y cayó en una época de desuso.
Recuperación del fileteado
Afortunadamente, quedaron maestros del fileteado que pudieron enseñar la técnica a sus discípulos. Surgió además una nueva generación de artistas, como Alfredo Genovese y otros tantos, que han querido salvaguardar este arte decorativo tan particular, fiel reflejo de la vida y las tradiciones porteñas. Por otra parte, con el reconocimiento en 2015 del fileteado como Patrimonio Inmaterial, Buenos Aires se comprometió a preservar y fomentar esta técnica, salvándola del olvido.
Así, en el Museo de la Ciudad, en la calle Defensa 187, muy cerca de la Plaza de Mayo, se conserva una colección de carteles típicos en este estilo. Además, la oficina de turismo de Buenos Aires propone una ruta del fileteado porteaño por los barrios más tradicionales.
Si vas a Buenos Aires, si paseas por sus barrios y sus calles, verás el fileteado porteño y lo reconocerás inmediatamente. Te llamarán indefectiblemente la atención estos carteles de colores, con letras recargadas y adornos de tango, de flores, o de banderas – como la azul y blanca de Argentina, o la tricolor de Italia, de donde proceden multitud de bonaerenses-. Y desde entonces, asociarás para siempre este arte decorativo, tan potente y alegre, con la apasionante ciudad que es Buenos Aires, capital de la Argentina.