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Acebo y el encaje de bolillos de Sierra de Gata
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El pueblo de los bolillos

Al norte de la provincia de Cáceres, en la comarca de Sierra de Gata, la carretera va surcando los campos cubiertos de flores, robles, pinos y olivos en dirección hacia Portugal. Tras pasar Villasbuenas de Gata, un desvío a la derecha de la carretera asciende ligeramente en altitud dejando entrever en la lejanía Santibáñez El Alto, encaramado a un promontorio, y la Torre de la Atalaya, vestigio de la época árabe. Tras pocos minutos de conducción, asoman los tejados rojizos de Acebo y la torre de la iglesia con su remate convexo. Es un pueblo amable, con un microclima que favorece el cultivo de frutales y la presencia de piscinas naturales, características que comparte Acebo con otros pueblos de Sierra de Gata. Hay, sin embargo, una particularidad de Acebo, una riqueza artesanal que lo hace único dentro de la comarca, y esa es la arraigada tradición del encaje de bolillos.

Vista de Acebo desde la carretera

ÍNDICE DE CONTENIDOS:

Acebo, el pueblo de los bolillos
Orígenes del encaje de bolillos de Acebo
El arte de tejer con bolillos
Celebrar el encaje de bolillos
Una mirada hacia el futuro

Agradecimientos
Mapa

Orígenes del encaje de bolillos de Acebo

En la Plaza Mayor del pueblo se levanta la majestuosa Iglesia de Nuestra Señora de Los Ángeles, tras la que discurren las calles en cuesta del Barrio Judío, junto con alguna casa blasonada y el edificio porticado del Ayuntamiento. Frente a él, un gran mural en tonos rojizos representa a una mujer con traje tradicional que sujeta con su mano izquierda una labor de encaje de bolillos. Aparece también el escudo de Acebo con cuatro bolillos de plata. Toda una declaración de intenciones, un aviso a los visitantes sobre la importancia que este arte textil tiene en este tranquilo pueblo .

Mural con bolillera y escudo en la Plaza Mayor de Acebo

Se acepta que la tradición encajera de Acebo proviene de la llegada de población gallega en el siglo XVI y deriva directamente del encaje de Camariñas, en la Costa da Morte. Cierto es que la influencia de Galicia se deja notar en otras particularidades de Sierra de Gata. Por ejemplo, en a fala, la lengua propia que se habla en el extremo oeste de la comarca. Parece que antes de la llegada de poblaciones gallegas en el siglo XVI se tejían en esta comarca cacereña unos encajes, los galones, muy sencillos y en cualquier caso alejados de las elaboradas formas geométricas y los finos patrones ornamentales que surgieron después en Acebo.

Un delicado encaje bicolor con formas geométricas

El arte de tejer con bolillos

Los bolillos son una especie de bobinas de madera provistas de un mango largo. Estos se han fabricado tradicionalmente en Acebo con madera de naranjo. Para formar el encaje hay que entretejer los hilos que se van desenrollando de los bolillos siguiendo patrones dibujados con antelación. Sobre estos dibujos colocados en almohadas rellenas de paja compactada se clavan largos alfileres -el picado- que servirán de guías para los hilos, aunque hay también quienes tejen de memoria. En Acebo, hay bolillos de familia, que pasan de madres a hijas para crear finos encajes una generación tras otra.

Encaje y bolillos
Los alfileres del picado sirven de guía para seguir los patrones del encaje

En Acebo, son muchas las mujeres que se reúnen varias veces a la semana para dedicarse a este arte textil. Es fascinante ver cómo sus manos experimentadas mueven con rapidez y destreza los bolillos en torno a los que se enrollan hilos blancos o de otros muchos colores. Van naciendo así, fruto de una labor paciente y continuada, adornos delicados para prendas generalmente femeninas, remates primorosos para ropa de cama, ajuares o incluso para embellecer las enaguas que antaño se llevaban en la noche de bodas.

Los hilos de colores visten los bolillos

Los encajes también adornan visillos que protegen de miradas indiscretas o paños religiosos como el que pude ver en el altar de la Ermita del Cristo de Acebo. Hay quien innova y hace graciosos marcapáginas, chales, bolsos o pulseras. El repertorio es muy amplio. El límite sólo está en la imaginación de quién diseña los patrones y en la experiencia de las manos que tejen.

Vaiedad de patrones y colores: el límite está en la imaginación

Celebrar el encaje de bolillos

En Acebo, el encaje de bolillos tiene también un componente social. Es un momento de reunión, generalmente por la tarde, cuando ya están hechas la mayoría de las tareas del día. Las mujeres encajeras, muchas de ellas jubiladas tras años de trabajo fuera del pueblo, se sientan en torno a las largas mesas, charlando, compartiendo un café o incluso a veces viendo un trocito de telenovela durante las pausas de la labor. No importa quién sabe más del arte de tejer, la cuestión es dedicarse a la labor, cada cual a la suya, con su dificultad y ritmo propio, pero preferentemente en compañía. Me fijo en los alfileres, las cajas de hilos, las tijeras puntiagudas: son utensilios atemporales, manejados sin pausa por las mujeres de Acebo desde que llegaron desde el norte los secretos del encaje de bolillos.

Cajas de hilo, tijeras y bolillos forman parte de la labor

A una tradición tan arraigada como la del encaje de bolillos en Acebo, no cabe sino rendirle homenaje y darla a conocer. Desde hace algunos años se celebran eventos abiertos, como el «Encuentro de Encajeras», que en este 2024 celebra su séptima edición organizado por «El Álamo y los Encajes», una de las asociaciones que reúne a las encajeras de Acebo. Durante la jornada se realizan labores de encaje de bolillos, pero también hay visita guiada de Acebo, sorteos y una comida preparada con esmero. Es esta una jornada particular, una fiesta del encaje, aunque es en el día a día, a lo largo de tantas tardes de costura, cuando los grupos de encajeras de Acebo mantienen vivo este arte textil.

VII "Encuentro de Encajeras"
Sábado, 7 de septiembre de 2024
Cartel del VII Encuentro)
Fromas de encaje ondulantes

Una mirada hacia el futuro

Como ocurre a menudo con los oficios y técnicas artesanales, el arte del encaje de bolillos corre el riesgo de perderse si no se transmite de generación a generación. Por ello, resulta especialmente importante enseñar a los más jóvenes. Algunas de las mujeres de Acebo dedican unas horas a la semana a dar clase de encaje de bolillos en el colegio de Acebo. Me cuentan que los tiempos han cambiado: ahora no son sólo las niñas, sino también algunos niños, los que aprenden con interés esta tradición textil. ¡Que el futuro consiga mantener viva la bella tradición del encaje de bolillo de Acebo, uno de los tesoros de la fascinante Sierra de Gata!

Con la experiencia de las encajeras aumenta la sutileza de los encajes

AGRADECIMIENTOS: Junto con mis compañeras de viaje, Isabel y Marián, quiero agradecer a las encajeras de Acebo, en especial a las asociaciones «Nuestra Señora de los Ángeles» y «El Álamo y los Encajes» su buena disposición, su amabilidad al recibirnos, el amor con el que nos han enseñado sus labores y algunas piezas de sus más queridos ajuares. También su generosidad al regalarnos tiempo y contar anécdotas y detalles varios de este arte delicado y complejo que es el encaje de bolillos.

Gracias, siempre, a Nacho Trevejo – A Fala por darnos la oportunidad de conocer aún mejor la Sierra de Gata. Ya llevamos en el corazón un trocito de esta tierra extremeña.


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Acebo
10857 Cáceres

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