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Trevejo, el último bastión de la Sierra de Gata
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Trevejo, Sierra de Gata

La aldea medieval de Trevejo

Desde la carretera que va desde Hoyos hacia Villamiel, en la comarca cacereña de Sierra de Gata, se divisa encaramada sobre un imponente promontorio granítico la figura rectangular de una torre defensiva. Son los restos del castillo de Trevejo, una antigua aldea medieval que ha preservado fielmente su conjunto histórico a lo largo de los siglos. Originaria del siglo XII, Trevejo se encuentra en la parte oriental de la comarca, a unos 40 kilómetros de la frontera más cercana con Portugal.

Vista del Castillo de Trevejo desde el mirador de Villamiel
ÍNDICE DE CONTENIDOS:

· La aldea medieval de Trevejo
· Trevejo, Bien de Interés Cultural
· Un pueblo de piedra
· Castillo de Trevejo
· Iglesia de San Jorge y tumbas antropomórficas
· Atardeceres gloriosos

[Dónde dormir en Trevejo]
[Recursos útiles]

Trevejo, Bien de Interés Cultural

Hoy en día, Trevejo es una pedanía del municipio de Villamiel, a poco más de 3 kilómetros de distancia. En el siglo XX, la despoblación rural y el descenso de la natalidad hicieron mella profunda en la población de Trevejo, que cuenta hoy con tan sólo una veintena de habitantes. Faltaron niños y las antiguas escuelas, hoy junto al aparcamiento de esta aldea peatonal, tuvieron que cerrar. Fueron reconvertidas más tarde en consultorio médico y alojamiento rural.

Vistas de Trevejo desde el castillo

A pesar de ello o quizás precisamente por su situación aislada, Trevejo ha preservado magníficamente su esencia de otros tiempos. Junto con Hoyos, San Martín de Trevejo, Gata y Robledillo de Gata, es una de las cinco poblaciones de la Sierra de Gata que ha sido reconocida como Bien de Interés Cultural.

Son tres los buenos motivos que han hecho a Trevejo valedor de esta distinción: su arquitectura típica, muy distinta a las de otros pueblos de la Sierra, su ubicación estratégica desde donde se contempla la comarca y las sierras de los alrededores, y el Castillo de Trevejo.

Flores de primavera sobre el perfil del Castillo de Trevejo

Un pueblo de piedra

Desde el aparcamiento de la Plaza El Corro, la calle Pizarro, que evoca al conquistador cacereño, hace las veces de entrada al pueblo y de vía principal. En Trevejo no hay asfalto. Las calles están hechas de una piedra oscura que parece trepar y fundirse con las paredes de las casas, también del mismo material. Las viviendas están rematadas por tejas. Algunos rosales y otras flores, que tan bien crecen en el microclima amable de la Sierra de Gata, aportan toques de color aquí y allá.

Rosas de mayo sobre los muros de piedra de Trevejo

De la Calle Pizarro bajan unas pocas calles más, algunas de recorrido ondulante, que van salvando el desnivel sobre el que se asienta esta aldea medieval. Todavía se pueden ver sobre algunos muros y puertas blasones o inscripciones talladas en la piedra.

La piedra es el material que predomina en Trevejo

Al final de la calle principal, una corta senda, la Ruta del Castillo, se abre al promontorio y conduce en pocos metros al Castillo de Trevejo y a la Iglesia de San Juan Bautista, dejando a un lado el pequeño cementerio camuflado tras sus muros de piedra local.

La calle Pizarro desemboca en el promontorio del Castillo de Trevejo

Castillo de Trevejo

Pero si hay algo que define indiscutiblemente el perfil de Trevejo, es su castillo, o más bien las ruinas que de él quedan. Desde sus casi 900 metros de altitud, es una magnífica atalaya desde donde vigilar los valles y sierras cercanas que se prolongan hasta Portugal.

El Castillo de Trevejo desde el mirador de carretera a la entrada de la aldea

El castillo se levantó durante los siglos XV y XVI sobre los restos de una antigua fortaleza árabe anterior al siglo XII erigida para hacer frente a los ataques cristianos de la Reconquista. Fue habitualmente ocupado por los Caballeros de la Orden de Jerusalén y aún se puede ver sobre un muro el escudo de armas del comendador Juan Piñero, en el que destaca la Cruz de Malta, símbolo de la Orden. También fue ocupado esporádicamente por los monjes guerreros de la Órden de Santiago y la Órden de Alcántara.

Escudo en el Castillo de Trevejo

En 1474, el Castillo de Trevejo fue tomado por el caballero Fernán Centeno, también conocido como «El Travieso«, en un acto de rebeldía contra el Maestrazgo de Alcántara. Centeno era conocido por la tiranía que ejercía desde su Castillo de Rapapelo, en la cercana Eljas, sobre los habitantes de sus feudos. El mismísimo Rey Fernando el Católico se vio obligado a intervenir para poner fin a estas tropelías.

Torre del homenaje y piedra con inscripciones a los pies de las ruinas del castillo

Después de varios siglos oteando la frontera con Portugal desde lo alto de Trevejo, la fortaleza fue destruida a principios del siglo XIX por las tropas francesas de Napoleón para impedir que allí pudieran encontrar abrigo los combatientes españoles. Aún resisten hoy en día las ruinas de la torre del homenaje y parte de la muralla. Es difícil saber cuánto tiempo más podrán permanecer en pie puesto que desgraciadamente no se están llevando a cabo las tareas de conservación necesarias por parte de los propietarios del castillo.

Vistas de la comarca desde el Castillo de Trevejo

Iglesia de San Juan Bautista y tumbas antropomórficas

A los pies del castillo, se levanta la Iglesia de San Juan Bautista, que tiene su origen en el siglo XVI. Una inscripción sobre el muro data la construcción del templo en 1576, si bien el ábside se agregó en el siglo XVIII.

Fachada de la Iglesia de San Juan Bautista

Junto a la iglesia se encuentra la torre-espadaña, una antigua torre de defensa curiosamente reconvertida en campanario que mira hacia Villamiel.

Iglesia de San Juan Bautista y torre-espadaña de Trevejo con el pueblo de Villamiel al fondo

También junto a la iglesia se puede también ver un conjunto de tumbas antropomórficas excavadas en la piedra en las que pudieron ser enterrados algunos monjes guerreros de las Órdenes que ocuparon la fortaleza. Está claro que el paso de la historia ha dejado su huella en la pequeña pedanía de Trevejo.

Tumbas antropomórficas excavadas en la piedra

Atardeceres gloriosos

Delante de la iglesia, una mesa y dos asientos hechos de la piedra granítica invitan a sentarse y contemplar sin prisa el atardecer. Y es que en Trevejo este momento del día es glorioso si el buen tiempo acompaña. Los rayos oblicuos del sol poniente se filtran por la vegetación y poco a poco se van ocultando tras la sierra dejando un halo dorado.

La luz de la tarde ilumina la vegetación de Trevejo

Es entonces tiempo de acercarse a la Plaza Mayor, apenas un ensanchamiento de la Calle Pizarro, y terminar la jornada en «El Buen Avío de Trevejo», la acogedora taberna de Dani. A dos pasos de ahí se puede ver un busto de su tía abuela, Adoración González, más conocida como «Chón», en reconocimiento por su defensa de Trevejo ante la alcaldía de Villamiel.

Estatua de Adoración González «Chón»

Es este el punto de encuentro de la aldea, el corazón de Trevejo. Los pocos vecinos se reúnen a charlar y pasar el rato, sentados en bancos de piedra, y los visitantes comentan su jornada de descubrimiento de la bellísima Sierra de Gata ante una buena copa de vino y alguna especialidad de la tierra.

Entrada con blasón a «El Buen Avío», la taberna de Trevejo

Así acaba un día más en este lugar de la Sierra de Gata donde el tiempo adopta otra cadencia. Ya sólo queda descansar y esperar a que los rayos de la mañana vuelvan a iluminar este antiguo bastión que resiste al paso de los años. Los lugareños, orgullosos de su legado, tararean una cancioncilla que dice así: «tres cosas hay en Trevejo que no se ven en Madrid: el callejo, el castillo y el canto de la nariz». Y es que Trevejo es mucha aldea. Ya lo dice el refrán: quién tuvo, retuvo.

Los gloriosos atardeceres de Trevejo

[Dónde dormir en Trevejo]

En los últimos años varias casas de piedra de Trevejo se han transformado en alojamientos rurales conservando todo el sabor original de la aldea. Mi elección para hospedarme fueron los apartamentos «A Fala», situados a 80 metros del aparcamiento y justo frente a la Plaza Mayor.

Espaciosos, cómodos y perfectamente equipados, son una base ideal para explorar Trevejo y la Sierra de Gata. Además, su propietario Nacho, es un enamorado de la comarca y pone a disposición de los huéspedes libros e información sobre esta tierra tan especial del norte de Cáceres.

Apartamentos rurales «A Fala» en Trevejo
Apartamentos rurales A Fala
📍C. Pizarro, 24, 10894 Trevejo, Cáceres
📞 653366247
🌐 apartamentos-afala.es

[Recursos útiles]

⌾ Una de las mejores maneras de conocer la Sierra de Gata es mediante la aplicación gratuita Sierra de Gata Turismo. Incluye mapas e información sobre lugares que visitar, rutas de senderismo, gastronomía, restauración y alojamiento en esta comarca del norte de la provincia de Cáceres.

👉 App Sierra de Gata, para Android y para iOS.

⌾ También es muy recomendable visitar el Centro de Interpretación de la Sierra de Gata, ubicado en Torre Don Miguel (ver ubicación)

🕑 HORARIOS:
Primavera - Verano - Otoño – Invierno: Miércoles a Jueves 9:00 - 15:00.
Primera - Verano:  Viernes y Sábado 10:00 a 14:00 y de 17:00 a 19:00. Domingo 10:00 a 14:00.
Otoño - Invierno: Viernes y Sábado 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:00. Domingo 10:00 a 14:00. 

Trevejo
📍Villamiel, 10894 Cáceres (Extremadura)

🚘 Se accede por carretera CC-143 que comienza en Villamiel y finaliza en Trevejo. A lo largo de los 3,5 km de ruta, aparecen dos miradores con bonitas panorámicas sobre Trevejo, uno a la salida de Villamiel y el otro unos metros antes de la entrada a Trevejo.

Nota: un agradecimiento muy especial a Nacho Trevejo de Apartamentos A Fala y a Turismo Norte de Extremadura por hacer este viaje posible. También a Naif Misa por acompañarme en este descubrimiento de la espectacular Sierra de Gata.


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(2) Comentarios

  1. Oh Concha, que bonito! Nos has hecho viajar hasta allí según íbamos leyendo el artículo. Enhorabuena, esta zona la tenemos en nuestra mente desde hace tiempo.

    1. ¡Hola, qué ilusión leeros por aquí! Os confieso que Trevejo me cautivó. Fue llegar allí, al final de la carretera, y tener esa sensación de estar en un mundo distinto, en ese promontorio donde el tiempo parece pasar a otro ritmo. Además, el campo ahora en primavera está realmente precioso, con las flores de colores creciendo entre los olivos. ¡Os lo recomiendo sin duda en cuanto tengáis ocasión! Un abrazo viajero

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