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El Aventino romano y la cerradura mágica de la Orden de Malta
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La colina del Aventino

Bien cuenta la leyenda que Roma, la Ciudad Eterna, se fundó sobre siete colinas junto al río Tíber: Aventino, Capitolino, Celio, Esquilino, Palatino, Quirinal y Viminial. Hoy viajamos a la primera de ellas, el Aventino, donde se encuentra una cerradura mágica, casi secreta, que ofrece una panorámica tan inesperada como cautivadora de Roma.

El Aventino es un lugar tranquilo y elegante, en alto, con calles empinadas -que a veces cuesta subir bajo el calor romano-. Abundan en él las villas residenciales, de fachada ocre y jardines refrescantes adornados por cipreses y buganvillas. Aunque cercano al corazón de Roma y a algunas de sus principales atracciones, el Aventino ofrece un refugio de paz, una pausa sosegante y silenciosa en el periplo del turista que intenta -inútilmente – abarcar la inmensidad histórica y cultural de esta poderosa ciudad.

Subida al Aventino desde la ribera del río Tíber

ÍNDICE DE CONTENIDOS:

La colina del Aventino
Priorato de la Orden de Malta
◎ Una panorámica de Roma inesperada
◎ Una mirada, tres países
Otros lugares qué ver en el Aventino romano

Mapa del Aventino romano

Priorato de la Orden de Malta

En la parte alta del Aventino, se encuentra la Plaza de los Caballeros de Malta. Y en ella, un recinto protegido, cerrado por muros de color claro y una solemne portada dieciochesca de aire neoclásico rematada por un frontón triangular. Bajo este, destaca el símbolo de la cruz de San Juan o cruz de Malta, con sus ocho puntas y los colores blanco y rojo. Estamos ante el Priorato de la Orden de Malta,

Portada del Priorato de la Orden de Malta en el Aventino romano

El visitante que va subiendo hasta este lugar del Aventino puede sorprenderse al ver a lo lejos, en un lateral de la plaza, una cola de turistas. Esperan pacientemente para acercarse hasta el portón verde del Priorato y, al llegar hasta él, se agachan durante un tiempo corto y se van. ¿Qué hay en esa puerta metálica, cerrada a cal y canto? ¡Ni más ni menos que una de las vistas más originales de Roma!


Una panorámica de Roma inesperada

El sol de junio apretaba cuando llegué al Aventino tras haber visitado la Bocca della Verità en la no lejana Iglesia de Santa Maria in Cosmedin. ¿Valdría la pena esperar, a pesar del envolvente calor húmedo, para descubrir el secreto de la puerta verde? Decidí que sí, que llegados a este punto, debía comprobar por mi misma si la fama de este lugar era merecida. Esperé pacientemente a la sombra de uno de los altos cipreses del cercano Monasterio de San Anselmo, reponiendo fuerzas con un dulce gelatto di fragola.

La codiciada cerradura de la Orden de Malta del Aventino romano

Cuando llegó mi turno, me acerqué a la cerradura, me incliné y miré a través de ella. ¡La sensación fue mágica! Como si al otro lado de la puerta del Priorato hubiera un universo paralelo; era Roma, sí, pero con un prisma diferente, casi irreal.

El perfil oscuro de la cerradura, que contrastaba con la luminosidad del exterior, y la hilera vegetal del jardín del Priorato hacían las veces de un túnel visual, como una especie de catalejo o caleidoscopio que conducía la mirada hacia el fondo de la imagen. Y allí sobresalía, en todo su poderío y esplendor, uno de los grandes símbolos de Roma, la cúpula de San Pedro.

Una especie de túnel visual conduce la mirada hasta la cúpula de San Pedro

Esta visión asombrosa, que capté lo mejor que supe a través del objetivo de la cámara, duró un tiempo escaso, fugaz. Sin embargo, la sensación mágica que me produjo este ilusionismo visual permaneció conmigo durante el resto de la jornada.


Una mirada, tres países

Como curiosidad adicional, este lugar permite visualizar, casi de un vistazo, tres países diferentes. Por un lado, el suelo romano de la Plaza de los Caballeros de Malta se encuentra en Italia. El terreno del Priorato de la Orden de Malta -que incorpora a la Embajada de Malta– goza del privilegio de extraterritorialidad desde 1869 y se considera suelo maltés. Por último, la Basílica papal de San Pedro se encuentra en El Vaticano, la ciudad estado sede central de la Iglesia Católica Romana.

El emblema de la Orden de Malta sobre la puerta del Priorato

Otros lugares qué ver en el Aventino romano

Además de la vista a través de la cerradura del Priorato de la Orden de Malta, el Aventino merece un tiempo adicional para pasear por sus jardines, disfrutar de las panorámicas que ofrece su posición en altura y visitar, aunque sea brevemente, sus iglesias testimonio de distintos periodos históricos de la ciudad.

■ Jardín de los Naranjos

Destaca el Jardín de los Naranjos (Giardini di Aranci) o Parque Savello, un pequeño recinto arbolado con naranjos y pinos que termina en una terraza con estupendas vistas sobre el centro de Roma y el Trastevere, el animado barrio de la otra orilla del Tíber.

Fuente a la entrada del Jardín de los Naranjos
Vista de Roma, con el Monumento a Vittorio Emmanuele al fondo a la izquierda, desde el Jardín de los Naranjos

■ Iglesia de Santa Sabina

Junto a la entrada del Jardín de los Naranjos, se encuentra la Basílica de Santa Sabina en Aventino, uno de los primeros templos cristianos que se alzaron en Roma. Fue fundada en el año 425 y transformada profundamente en el siglo XVI por orden del Papa Sixto V. En su interior llaman poderosamente la atención las hileras de robustas columnas grises que forman las tres naves principales.

Columnata y nave centrañ de la Basílica de Santa Sabina en Aventino

Basílica de los Santos Bonifacio y Alessio

Muy próximo a Santa Sabina y poco antes de llegar a la Plaza de los Caballeros de la Orden de Malta, aparece otra templo, la Basílica de los Santos Bonifacio y Alessio. Mientras que Bonifacio fue un mártir cristiano, convertido tras una vida disoluta, Alessio era un joven patricio romano que huyó a Oriente tras la imposición de un matrimonio forzoso. 

La iglesia contiene elementos de distintos periodos históricos, entre los que destacan el claustro y la torre del siglo XIII. Además, en la cripta románica se conservan reliquias de Santo Tomás Becket, arzobispo de Canterbury, gran amigo de Enrique II de Inglaterra, quien se convertiría más tarde en su peor enemigo. Junto a la iglesia hay otro pequeño jardín histórico –Giardino Storico di Sant’ Alessio– con una curiosa fuente de piedra, bancos para descansar y vistas panorámicas.

Torre de la Basílica de los Santos Bonifacio y Alessio desde el Jardín Histórico de San Alessio

En definitiva, el Aventino romano depara magia y gratas sorpresas, aporta sosiego y un conocimiento más profundo de la esencia de esta ciudad apabullante que es Roma. Es sin duda un lugar perfecto para terminar una jornada de visitas, contemplando desde alguna de sus terrazas ajardinadas cómo los últimos rayos del sol acarician en la hora dorada los tejados y cúpulas de la eterna Roma.


Mapa del Aventino Romano


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