Sesenta y tres escalones
Sesenta y tres escalones son los que llevan desde la Via Cavour a la plazoleta donde se sitúa una de las principales basílicas de Roma, San Pietro in Vincoli. Sí, para admirar esta iglesia y sus tesoros artísticos, hay que hacer un pequeño esfuerzo adicional y añadir unos cuantos peldaños a los ya largos recorridos a pie por esta gran capital de patrimonio artístico e histórico tan rico como inabarcable.
Pero la subida a este punto de la colina Equilina vale la pena: tras cruzar las rejas de acceso y el pórtico, el visitante encontrará reliquias milagrosas, vistosos frescos y, muy especialmente, una de las esculturas míticas de Miguel Ángel Buonarroti, genio incontestable del arte renacentista.
Las cadenas de San Pedro
La iglesia romana de San Pietro in Vincoli fue erigida en el siglo V con un fin concreto: custodiar las reliquias de las cadenas que, según la tradición, sirvieron para apresar a San Pedro.
Es este un templo de planta cuadrangular, de apariencia más sencilla que muchas otras iglesias de Roma. Cuenta con una nave principal, separada de cada uno de los ábsides laterales por diez columnas dóricas.
Las reliquias de las cadenas, custodiadas en una urna de cristal, se encuentran en una pequeña cripta bajo el Altar Mayor de la iglesia. Este está adornado con un baldaquino y rematado por un ábside pintado al fresco.
El fresco del milagro de las cadenas
Al levantar la mirada hacia el encofrado del techo del templo, los ojos se encuentran con una pintura que produce un gran placer estético. Los colores son vivos, pero no estridentes, combinados con maestría en sus matices y tonalidades que se complementan a la perfección.
La temática de este fresco dieciochesco, pintado en 1705 por el genovés Giovanni Battista Parodi, no fue elegida al azar. Al contrario, entronca directamente con las cadenas de San Pedro y narra visualmente el milagro que aconteció en torno a ellas.
Cuenta la leyenda que en el siglo V Eudoxia, emperatriz romana de Oriente, envió a Roma un regalo para el Papa León I. Se trataba de una de las cadenas con las que San Pedro fue apresado en Jerusalén por orden de Herodes, rey de Judea. Al recibir el obsequio, el Papa se apresuró a comparar la cadena con otra que se conservaba del cautiverio de San Pedro en la Cárcel Mementina de Roma antes de morir crucificado cabeza abajo.
Cuando el Papa León I acercó las dos cadenas, estas se fundieron inmediatamente en una sola, como si estuvieran unidas por algún vínculo sobrenatural. Asombrada y maravillada, Eudoxia mandó construir una iglesia para custodiar estas cadenas milagrosas. Esta iglesia sería San Pietro in Vincoli, que viene a significar «San Pedro Encadenado».
El Moisés de Miguel Ángel
Pero el principal motivo por el que los visitantes acuden a esta iglesia está a la derecha del Altar Mayor de San Pietro In Vincoli; allí está el fastuoso sepulcro labrado en mármol blanco que Miguel Ángel concibió para el Papa Julio II. Aunque comenzó el proyecto en 1505, el artista no lo consideró completamente terminado hasta cuarenta años más tarde.
Sin duda el personaje que más llama la atención en esta composición escultórica es el de Moisés. Muchos se preguntan acerca de las curiosas protuberancias con aspecto de cuernos que sobresalen de su cabeza. Pudiera ser un error de traducción del Libro del Éxodo, en el que se dice que, tras recibir las Tablas de la Ley en el Monte Sinai, el rostro de Moisés resplandece, como si lanzara rayos. Y es que en hebreo, la palabra «karan» (rayo) se asemeja a la palabra «keren» (cuerno). Pero estas protuberancias también podrían ser un símbolo de autoridad o una metáfora de la glorificación de Moisés.
Al parecer, Miguel Ángel estudió cuidadosamente la incidencia de la luz que entraba por dos ventanas de San Pietro In Vincoli sobre las distintas piezas de la gran escultura funeraria. Así, la impresión lumínica sobre el mármol iba cambiando según las horas del día con su máximo apogeo al atardecer.
En una restauración reciente, se ha tenido muy en cuenta la concepción original de Miguel Ángel y, a pesar de que las ventanas ya no existen, dos fuentes de luz elaboradas con tecnología digital imitan las tonalidades de las horas del día. Como si nada hubiera cambiado, como si no fueran ya más de cinco siglos y cientos de generaciones los que ha visto pasar ante sus ojos el imponente Moisés de Miguel Ángel.
Mapa de localización de San Pietro in Vincoli
Basílica de San Pietro in Vincoli
Piazza di San Pietro in Vincoli, 4/a, 00184 Roma RM, Italia
Entrada gratuita
¿QUÉ VER EN LOS ALREDEDORES?
⦿ COLINA DEL AVENTINO (CERRADURA ORDEN DE MALTA) (6 min a pie)
⦿ COLISEO (6 min a pie)
⦿ FORO ROMANO (7 min a pie)
⦿ PALATINO (11 min a pie)
⦿ MUSEOS CAPITOLINOS (11 min a pie)
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