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Imagen y Palabra: Elogio del Horizonte (Gijón)
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ARTE Y MUSEOS, ASTURIAS, IMAGEN Y PALABRA

Imagen y Palabra: Elogio del Horizonte (Gijón)

“El horizonte visto de la forma en que lo veo yo, podría ser la patria de todos los hombres.”

Eduardo Chillida. Conversaciones.

La imagen:

Corrí a su encuentro. Fue prácticamente lo primero que hice al llegar a la ciudad de Gijón. La tierra asturiana me recibió con una tarde soleada: el mar no era gris y el verde de los prados resplandecía. Subí expectante la vereda que rodea a la batería de Santa Catalina, con sus restos de edificaciones militares recubiertas de césped fresco. Me acercaba al extremo de esa pintoresca protuberancia geográfica que es el barrio de Cimadevilla. En un momento dado, al ganar en altura, asomaron por encima del tapiz de hierba las formas de hormigón. Primero el anillo superior, truncado, extendiendo sus dos porciones horizontales a modo de abrazo asimétrico. Luego el cuerpo, robusto, como un cilindro vaciado, aligerado en su porción inferior. Me coloqué frente a la escultura. Atemporal. Potente. Sencilla y poderosa. Dueña absoluta de sus volúmenes  y de su porción de espacio. Emocionante. Soplaba el viento. Al fondo, el mar y el cielo azul. Entre los dos, la línea del horizonte.

La palabra:

Eduardo Chillida (1924-2002), escultor, artista, buscaba desde su San Sebastián natal un espacio adecuado para elogiar conceptualmente al horizonte. En otra ciudad del norte, Gijón, el arquitecto Paco Pol remodelaba el cerro de Santa Catalina. Cuando supo del proyecto de Chillida, Pol comprendió que el espacio que él mismo estaba reformando se adecuaba al proyecto del escultor. En 1990, la escultura de hormigón se colocó en Gijón, en lo alto del cerro, frente al océano. Chillida no quiso un material perfecto, impoluto, sino uno rudimentario y de cierto color terroso que integrara mejor la escultura en su entorno.

Chillida defendía que todas las artes comparten construcción y poesía. “Elogio del horizonte” conmueve porque amplifica la percepción del espacio y las proporciones. El observador, empequeñecido frente a los potentes volúmenes escultóricos, toma conciencia de sí mismo. La noción del tiempo parece difuminarse en ese espacio físico enmarcado por dos infinitos que parecen fundirse: el cielo y el mar. Aquí cobra todo el sentido esta frase del escultor: “La obra es una ayuda para pasar de la mínima dimensión que tenemos a la enorme dimensión del cosmos”.

Eduardo Chillida


Agradecimientos: A Gijón Turismo por hacer posible mi encuentro con «Elogio del Horizonte»


Elogio del Horizonte
Autor: Eduardo Chillida
📍 Cerro de Sta Catalina, Cimavilla, 33201 Gijón, Asturias

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