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Un día en Lucca, el tesoro amurallado de Toscana
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Lucca, historia, arte y Patrimonio Mundial

Lucca es una ciudad puramente toscana, rodeada de una muralla que marca los límites de la ciudad vieja. Su tamaño relativamente pequeño convierte a Lucca en un destino ideal para una visita incluso de un solo día, también fuera de temporada alta cuando el calor no asfixia y la esencia de la ciudad no queda diluida por las multitudes de turistas. Emplazada en una llanura fértil, Lucca recibe el agua del cercano río Serchio que baja desde las alturas de los Apeninos.

Dos perspectivas de la Piazza San Michele de Lucca

Lucca fue fundada por los etruscos. Se convirtió más tarde en una colonia romana de la que aún se pueden ver algunas huellas en la ciudad. Pero fue a partir de la Edad Media cuando Lucca cobró una gran importancia como fortalez. Llegaría a ser la ciudad-estado de mayor extensión. Los legados medieval y renacentista marcan la fisionomía de Lucca con bellísimas iglesias y altas torres de planta cuadrada y remate almenado, tan características de la región de Toscana. El arte refinado impregna multitud de detalles y adornos, también en los palacios dieciochescos o las grandes plazas decimonónicas. En este artículo damos un paseo a pie por la ciudad vieja de Lucca, armónica y compacta, deambulando por sus calles estrechas para disfrutar de este pequeño gran tesoro de la Toscana declarado Patrimonio de la Humanidad.

La muralla de Lucca en una tarde del invierno toscano

ÍNDICE DE CONTENIDOS

▪︎Lucca, historia, arte y Patrimonio Mundial
▪︎De la Puerta Santa Maria a la Piazza dell'Anfiteatro
▪︎Basílica de San Frediano
▪︎Hacia la Piazza del Salvatore  y la Fontana della Pupporona
▪︎Piazza San Michele y casa natal de Puccini
▪︎Piazza Napoleone y Piazza Giglio
▪︎Iglesia Santi Giovanni e Reparata y Catedral de San Martino
▪︎De la Piazza Antelminelli a Torre Guinigi

Mapa del recorrido por Luccaa

De la Puerta Santa Maria a la Piazza Anfiteatro

La Puerta de Santa María, una gran puerta monumental renacentista de tres arcos presidida por una virgen de mármol, da acceso al recinto fortificado de Lucca. Construida en 1590, es una de las seis puertas de entrada a la ciudad vieja junto a las de San Pietro (1565), San Donato (1590), Elisa (1811) – en honor a la hermana de Napoléon, princesa de Lucca de 1805 a 1814-, San Jacopo y Sant’Anna, estas últimas del siglo XX. Al otro lado de la puerta se abre la Piazza Santa Maria, desde donde se accede fácilmente a la muralla, hoy convertida en un agradable paseo ajardinado por el perímetro de la ciudad vieja.

Puerta de Santa Maria, una de los seis accesos al recinto amurallado de Lucca
El viejo portón de la Puerta Santa Maria

Atravesando la plaza en dirección al centro histórico, aparece a la derecha la Via Fillungo. Es la calle más renombrada de Lucca y atraviesa la ciudad vieja. Su trazo estrecho rememora tiempos pasados. Está repleta de palazzos, comercios, restaurantes o cafés históricos. En ella se encuentra también la Torre delle Ore, la más alta de la ciudad.

La Via Fillungo en su porción cercana a la Porta Santa Maria

En pocos se llega minutos a la Piazza Anfiteatro a la que se accede por alguna de sus cuatro puertas, que son en realidad arcos. Si el visitante espera encontrar una edificación romana, se llevará una sorpresa, aunque en esta bonita plaza medieval delimitada por edificios de arquitectura toscana se conserva la forma elíptica del antiguo circo del siglo II d.C. Fachadas de color ocre u amarillo claro,  puertas en arco, contraventanas de madera verde y teja rojiza se combinan a la perfección en esta original y animada plaza, repleta de agradables terrazas.

Llegando a la Piazza Anfiteatro desde la Via Fillungo
La arquitectura toscana de las casas de la Piazza Anfiteatri

Basílica de San Frediano

Al llegar a la Piazza de San Frediano, surge la imponente fachada de mármol claro de la basílica del mismo nombre, una de las iglesias más antiguas de Lucca. Está dedicada al que fue obispo de Lucca en el siglo VI. En su parte superior, brillan los dorados de su espectacular mosaico de finales del siglo XIII, casi único en estilo románico. En Toscana, sólo hay otro de estas características en la iglesia de San Miniato al Monte de Florencia. El mosaico representa la Ascensión de Cristo, rodeado de ángeles y acompañado por los apóstoles. Como en muchas otras iglesias de Toscana, el campanile -campanario- lo forma una torre anexa de planta cuadrada.

La basílica de San Frediano desde la plaza del mismo nombre
Detalle del mosaico de la fachada de la basílica de San Frediano
Torre «campanile» de la basílica de San Frediano

Hacia la Piazza del Salvatore y la Fontana della Pupporona

Girando ahora a la izquierda, la Via Cesare Battisti conduce hacia una plazuela encantadora, la Piazza dil Salvatore, presidida por una fuente de la primera mitad del siglo IXI. Representa a una náyade -ninfa griega de agua dulce-, conocida popularmente como la «pupporona« por llevar el pecho al descubierto. En uno de los laterales de la plaza se levanta una torre medieval, la Torre Ronzini.

Fuente de la «pupporona» en la Piazza del Salvatore

De camino a la plaza, conviene prestar atención en todo momento: en cualquier recodo, aparecerá algún elemento arquitectónico, un callejón repleto de encanto o un detalle decorativo cautivador. Durante el corto trayecto, apenas unos 250 metros, la Via Cesare Battisti nos habrá acercado a palacios, como el Palazzo Pfanner (siglo XVII) y sus ordenados jardines, o a iglesias como la de San Salvatore con bajorrelieves en la fachada. O a museos que transportan al pasado romano de la ciudad, como el del sitio arqueológico Domus Romana Lucca y la «Casa del Niño sobre el Delfín», descubierta en 2012 durante las obras de renovación de los cimientos de un antiguo edificio en pleno centro histórico.

Detalle de una fachada de la Via Cesare Battisti

Piazza San Michele y casa natal de Puccini

Desde la Piazza del Salvatore hay que tomar ahora la Vial Caldeira y recorrer el espacio de una manzana urbana. De repente, la angostura de la calle se abre a la amplitud de la Piazza San Michele donde la mirada se queda irremediablemente atrapada por la exuberante fachada de la iglesia de San Michele in Foro rematada por una estatua alada del arcángel San Miguel.

El mármol recubre la fachada de San Michele in Foro
Detalles decorativos de la fachada de San Michele in Foro
El interior austero de San Michele al Foro contrasta con su exuberante fachada

Frente al majestuoso templo sale la Via di Poggio que conduce directamente a la casa natal del gran compositor de ópera Giacomo Puccini, nacido en Lucca en 1858. A dos pasos, se levanta en la Piazza Citadella la estatua en bronce del autor de obras cumbre de la ópera italiana, como La Bohème, Tosca o Turandot, y el Museo Puccini dedicado a la vida y obra del compositor. Madama Butterfly, Osteria Tosca o Bistrot Paris Bohéme son algunos de los nombres de los cafés y restaurantes cercanos, ¡cómo no! Giacomo Puccini murió en Bruselas, pero su tumba se encuentra en Torre del Lago, a unos 30 kilómetros de Lucca, donde reposa junto a su mujer y su hijo.

Estatua de Giacomo Puccini en la Piazza Citadella
👁‍🗨 LUCCA, CUNA DE MÚSICOS: Lucca también vio nacer a otro ilustre músico, Luigi Boccherini (1743-1805). Compositor y violonchelista, desarrolló casi toda su carrera artística al servicio de la Corte española en Madrid, ciudad en la que murió. Suya es la Música nocturna de las calles de Madrid, que cuenta con lenguaje musical la animación y bullicio de las noches madrileñas.

Piazza Napoleone y Piazza Giglio

De vuelta a la Piazza San Michele, se deja a un lado uno de los edificios renacentistas más destacados de Lucca, el Palazzo Pretorio donde se puede ver la estatua de Matteo Civitali, escultor y arquitecto del siglo XV, que dejó un gran legado en la ciudad. A continuación, se gira a la derecha por la Via Beccheria. Una nueva sorpresa, otro rincón con encanto: en un lateral de la calle, aparece una especie de plazuela mínima, con un café y los puestos al aire libre de una librería, repletos de libros de arte, pósters y grabados, junto al ábside de la iglesia románica de San Giusto, del siglo XII.

La VIa Beccharia con la torre de San Michele in Foro al fondo

Poco después se despliega la amplia Piazza Napoleone o Piazza Grande, un lugar tradicionalmente unido al poder político y señorial desde el siglo XIV. Pero fue Elisa, hermana de Napoleón y duquesa de Lucca, quien la hizo ampliar en los inicios del siglo XIX. Es en esta gran plaza rectangular donde todos los años se celebra el renombrado Lucca Summer Festival que acoge a grandes cantantes italianos e internacionales.

Sigue otra plaza de dimensiones más pequeñas, la Piazza del Giglio, con la estatua de Garibaldi en el centro. Allí se encuentra el Teatro del Giglio, un escenario histórico de Lucca, erigido en el siglo XVII. Fue aniquilado por un incendio y reconstruido de nuevo en estilo neoclásico. En estas dos plazas, flanqueadas por edificios elegantes, Lucca deja fuera de toda duda que su herencia patrimonial es de lo más variada y abarca numerosos periodos históricos que se reflejan en su urbanismo y arquitectura.

La Piazza Giglio y la diversidad de estilos arquitectónicos de Lucca

Iglesia Santi Giovanni e Reparata y Catedral de San Martino

Tomando ahora la Via Duomo, aparecen pronto dos sorpresas en forma de espectaculares templos. La primera es la iglesia de los santos Giovanni y Reparata en un extremo de una plaza triangular, la Piazza San Giovanni. En este día de finales de febrero, la plaza está en calma y puedo contemplar sin interrupciones visuales la perspectiva del templo. El mármol de la fachada poco ornamentada contrasta con el ladrillo del campanile. En el interior, atrapa la mirada el precioso techo artesonado renacentista. Pero, además y sobre todo, la iglesia cuenta con un sitio arqueológico, uno de los de mayor importancia de Lucca, que muestra la evolución de la ciudad desde la época romana hasta la Edad Media.

La fachada de la la iglesia de los santos Giovanni y Reparata
El techo artesonado de la la iglesia de los santos Giovanni y Reparata

Catedral de San Martino

Ya desde la Piazza San Giovanni se ve asomar la torre de la Catedral de San Martino. Un cortísimo tramo adicional de la Via Duomo, guía mis pasos hasta la Piazza San Martino. No hay tregua para el disfrute estético. La armonía de los edificios que rodean esta plaza catedralicia causa admiración, formas y colores encajan perfectamente en una acertadísima combinación de blancos, rojizos y suaves ocres. La espectacular fachada de mármol policromado de la catedral, obra de Guidetto da Como, es un magistral ejemplo de la arquitectura románica de Lucca. La decoración del pórtico, que introduce suaves tonos rosas, es también de una belleza cautivadora. Los bajorrelieves cuentan historias relacionadas con San Martino (San Martín de Tours), autor de numerosos milagros.

En el interior de la catedral, destaca la delicada escultura yacente de Ilaria del Carretto, realizada en mármol por Jacopo della Quercia a principios del siglo XV. Representa a la joven esposa de Paolo Guinigi, fallecida durante el nacimiento de uno de sus hijos. También se custodia allí el Santo Rostro, un crucifijo de madera que según la leyenda medieval habría sido esculpido por Nicodemo, uno de los hombres que depositó a Cristo en su sepulcro.


De la Piazza Antelminelli a Torre Guinigi

Es hora de ir volviendo hacia el punto de partido de este precioso paseo de un día por la ciudad de Lucca. Atravesando ahora la Piazza Antelminelli, contigua a la de la catedral, se deja a un lado el Palazzo Micheletti, adosado al Oratorio de San Giuseppe. Hay que seguir callejeando por la Via delle Trombe y llegar hasta la Piazza del Sufragio donde se encuentra el monumento a Luigi Boccherini junto al edificio del conservatorio de música. Deambular por Lucca es un constante observar, saboreando sin tregua detalles de los edificios antiguos y de las pequeñas iglesias de esta ciudad hecha a escala humana.

Relieve sobre la fachada del Oratorio de San Giuseppe en la Piazza Antelminelli

Torre Guinigi

Muy cerca está ya la Torre Guinigi, uno de los mejores puntos panorámicos de la ciudad y símbolo de Lucca junto con las murallas. Se trata de una torre de ladrillo de 45 metros de altura, construida en el siglo XIX por la rica familia Guinigi, amante de los jardines, como símbolo de poderío. Sin duda lo que llama más la atención son precisamente los árboles que ocupan la parte superior de la torre: seis encinas miran a Lucca desde lo alto. Cuenta la leyenda que cuando Paolo Guinigi -el amante esposo que encargó la delicada estatua yacente de su esposa Ilaria para la Catedral de San Martino- fue apresado y muerto a manos de Francesco Sforza, el árbol más alto de la torre, el que Guinigi había plantado, perdió súbitamente sus hojas.

La torre Guinigi, almenada y arbolada, asoma tras los edificios de la Via Sant’Anastasio

El tiempo se agota y hay que ir finalizando el paseo. Desde la Torre Guinigi, la Via delle Chiavi d’Oro nos conduce hacia uno de los extremos de la Piazza Anfiteatro. Es buena idea sentarse tranquilamente en una de las terrazas de lo que fue un circo romano, tomar una bebida de nombre italiano y repasar mentalmente lo visto antes de retornar a la Puerta de Santa María. Debo confesar que al finalizar mi paseo por Lucca, tuve muchas certidumbres acerca del poder estético de esta ciudad y una única pregunta: ¿quién dijo que el síndrome de Stendhal no existe?


Mapa del recorrido por Lucca


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(2) Comentarios

  1. Marián says:

    Qué post tan maravilloso! Realmente he visto Lucca leyéndolo, y a la vez he sentido la necesidad de pasarla, y de sentirla. Gracias, Aetheria.

    1. ¡Muchas gracias por tu comentario, Marián! Que al leer el post te hayas sentido paseando por Lucca es lo mejor que puedo leer. Es una ciudad magnífica y a la vez hecha a escala humana, ¡muy recomendable! Te mando un abrazo viajero.

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