Hay artículos de blog planeados, cuyo tema se ha elegido y pensado con antelación, pero hay otros que surgen de manera inesperada. Por un encuentro casual con un lugar, con un paisaje o un objeto, capaces de provocar un impacto profundo. Pues bien, este artículo es del segundo tipo, improvisado. Nace de la necesidad de contar cómo el azar me llevó al encuentro de dos esculturas hipnóticas del artista Jaume Plensa. Su obra me gusta, con ella disfruté en los campus de Harvard y el MIT, la he visto en Nueva York ocasionalmente y de manera recurrente en Madrid. Su escultura Julia, blanca y silenciosa, protagoniza una de las esquinas de la amplia plaza de Colón de la capital.
Este último encuentro tuvo lugar en Palma de Mallorca, una ciudad que aprecia el arte. Tras haber visitado la catedral, donde los elementos más antiguos se combinan con el altar mayor de Gaudí y una muy original capilla de Miquel Barceló, caminé hacia un edificio que me gusta visitar en Palma por su estilo gótico civil. Se trata de la Lonja o Llotja, una encantadora hermana pequeña de la majestuosa Lonja de los Mercaderes de Valencia. Caía la noche y a través de los grandes ventanales del edificio vi en el interior unas formas luminosas que llamaron mi atención.
Como no podía ser de otra manera, me acerqué. La puerta principal de la Lonja estaba abierta y se anunciaba la exposición «Mirall». En el interior, dos grandes figuras, dos rostros iluminados, parecían flotar, ocupando gran parte del espacio diáfano apenas interrumpido por algunas columnas antiguas: una mujer y un hombre, “Invisible Laura” e “Invisible Rui Rui”, livianos, etéreos, hechos de una fina estructura metálica. La malla de acero inoxidable que formaba las figuras, rompía la oscuridad de la noche, produciendo un efecto mágico, irreal y tremendamente sugerente.
«Mirall» en catalán significa espejo. Un hombre y una mujer mirándose el uno en la otra y vicecersa, ambos con el índice sobre los labios en señal de silencio. Una pausa ofrecida por Plensa para mirar, para recordar la necesidad de aprender a observar al otro con sosiego, en un mundo dónde reinan el bullicio y la prisa. El espacio arquitectónico vacío, con su belleza gótica, reforzaba el mensaje del artista. Plensa afirmó durante la inauguración de esta exposición en Palma de Mallorca que «el arte contemporáneo es un aliado de la historia». Con Mirall se establece un hilo conductor entre presente, pasado y futuro. La liviandad, la transparencia, la delicadeza flotante de las formas, humanas y futuristas, que parecen trascender lo palpable en una suerte de holograma, se exhiben en un entorno sólido cuya belleza ha permanecido intacta a lo largo de los siglos.
Cuando al arte se une el dominio de la técnica, el resultado es espléndido. Si se le añade un entorno bello y potente como el de la Llotja, el resultado es espectacular, impactante. Tuve que volver, a a luz del día y de noche. En el tiempo que pasé en Palma, siempre que pude elegí para desplazarme por la ciudad la ruta más cercana a la obra de Plensa. Había sido un flechazo, un enamoramiento a primera vista, una atracción intensa por una obra de arte aparentemente sencilla, pero con un gran poder para generar sensaciones y fascinación estética.
Más tarde leí que hace unos años «Invisible Laura» e «Invisible Rui Rui» estuvieron expuestos, junto con una tercera figura, en el Palacio de Cristal del Parque del Retiro de Madrid, sede del Museo Reina Sofía. En Palma de Mallorca seguirán hasta febrero de 2025. Habrá que estar atentos a los próximos destinos de estas cautivadoras esculturas del asombroso artista que es Jaume Plensa.
"Mirall" - Jaume Plensa
Del 19/9/2024 al 15/02/2025
Llotja de Palma de Mallorca
Plaça de la Llotja, 5, Centre, 07012 Palma, Illes Balears
NOTA: Dedicado a mi querida amiga Susana, con la que compartí fascinación por «Invisible Laura» e «Invisible Rui Rui».
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