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Paseo poético por la Baeza de Machado
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Baeza, ciudad de cultura

Situada en un alto entre extensos campos de olivares, Baeza es una ciudad con un legado histórico y cultural grandioso, que le ha valido conjuntamente con su vecina Úbeda el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad. Su compacto centro histórico es un reflejo de lo que fue el esplendor renacentista, destacando también algunos edificios románicos o góticos tardíos que brillan por mérito propio. Es cierto que la historia de Baeza está ligada a personajes ilustres de aquella época dorada, pero también resuenan en ella los ecos de otros grandes protagonistas del paisaje cultural de nuestro país, más cercanos en el tiempo. Uno de ellos es el escritor y poeta sevillano Antonio Machado.

El Instituto de Enseñanza Secundaria Santísima Trinidad, antigua Universidad de Baeza, donde enseñó Antonio Machado

A lo largo de su vida, los diferentes puestos de trabajo como profesor, o circunstancias ciertamente trágicas, como la Guerra Civil española, llevaron a Machado por diversos puntos de la geografía, desde su Sevilla natal a la ciudad francesa de Collioure donde murió. Una de las etapas vitales de Machado tuvo precisamente lugar en Baeza, en el norte de la tierra andaluza que le vio nacer, con el telón de fondo de las sierras de Cazorla y Mágina. Recorrer Baeza confiere una oportunidad única para conocer más a fondo el periplo vital de este gran poeta y escritor.


"Desde mi ventana,
¡campo de Baeza,
a la luna clara !
¡Montes de Cazorla,
Aznaitín y Mágina!
¡De luna y de piedra
también los cachorros
de Sierra Morena!"
Apuntes I. Nuevas Canciones (1924)

Campos y sierras desde el mirador del Obispo

ÍNDICE DE CONTENIDOS:

▪︎ Baeza, ciudad de cultura
▪︎ Un viudo en Baeza
▪︎ De la estación de Baeza a la calle Gaspar Becerra
▪︎ Machado, profesor de francés
▪︎ El aula museo
▪︎ Vida social y literaria en Baeza
▪︎ Baeza y el renacer de Machado

Mapa de la Baeza de Antonio Machado

Un viudo en Baeza

A la estación de Baeza llegó Antonio Machado a finales de octubre de 1912. Venía desde Soria. En esa ciudad castellana conoció a la jovencísima Leonor – Machado era casi veinte años mayor que ella- con la que contrajo matrimonio. La unión duró poco. A los dieciochos años, tan sólo tres después de su enlace con Machado, la esposa-niña -así se conoce a veces a Leonor-, murió víctima de la tuberculosis. En el cementerio del Espino, a las afueras de Soria, se encuentra su tumba. En unos de sus versos, Machado pedirá a su amigo José María Palacio, redactor del periódico local TIerra Soriana, que lleve flores a su amada:


"Con los primeros lirios
y las primeras rosas de las huertas,
en una tarde azul sube al Espino,
al alto Espino donde está su tierra."
A José María Palacio (escrito en Baeza en 1913)

Fotografía de la joven Leonor el día de su boda

La pérdida de su joven esposa sume a Machado en una profunda melancolía. Tiene treinta y siete años y su tristeza no encuentra consuelo. En Soria, todo le recuerda a Leonor, es el lugar donde han compartido su romance y sus años felices. Machado decide abandonar la ciudad castellana, instalarse en otro lugar que atenúe el dolor tan agudo que siente. Ese nuevo destino será Baeza, en la provincia de Jaén. La razón que le lleva allí es pragmática y sencilla: el instituto de secundaria de la ciudad dispone de una plaza vacante como profesor de francés.


"La luna está subiendo
amoratada, jadeante y llena.
Los caminitos blancos
se cruzan y se alejan,
buscando los dispersos caseríos
del valle y de la sierra.
Caminos de los campos…
¡Ay, ya no puedo caminar con ella!"
Caminos. Campos de Castilla (escrito en Baeza en 1913)

De la estación de Baeza a la calle Gaspar Becerra

Cuando Machado pone un pie en la estación de Baeza (actual estación de Linares-Baeza) se da cuenta con desagrado de que este apeadero se encuentra en medio del campo. Su destino queda aún a varios kilómetros de distancia. Un lugareño le indica que para llegar hasta allí debe tomar el llamado “Tren de la Loma”, que para desgracia del poeta sólo pasa de tanto en cuando. Tras una larga espera, Machado pone finalmente un pie en Baeza tres horas después de su llegada a la estación. Se presenta en el Hotel Comercial, en la calle San Pablo. En la habitación número 15 se alojará una temporada. Cansado y frustrado, comprende que quizás sus planes de visitar con cierta frecuencia Madrid, donde reside parte de su familia, se esfumen por la dificultad del desplazamiento.

Ayuntamiento de Baeza frente al que viviía Antonio Machado
El magnífico Ayuntamiento de Baeza junto al que se encontraba la casa de Antonio Machado

Tiempo más tarde, ya plenamente instalado en Baeza, Machado ocupará una casa que da a la calle Gaspar Becerra, situada junto al magnífico edificio del ayuntamiento de estilo plateresco, antigua Cárcel Vieja. Su madre, Ana Ruiz Hernández, quién murió en Collioure días después de que lo hiciera su hijo Antonio, se unirá a él para hacerle compañía. Una placa de cerámica recuerda hoy la presencia del poeta en aquel lugar.

Placa que recuerda la casa de Antonio Machado en Baeza
Una alegre place de cerámica recuerda el lugar donde vivió Machado en Baeza

Machado, profesor de francés

El 1 de noviembre de 1912, Machado firma su toma de posesión como profesor responsable de la Cátedra de Gramática Francesa del Instituto de la Santísima Trinidad. Su lugar de trabajo se encuentra en una ubicación privilegiada, aunque quizás el abatimiento de Machado le impida ser consciente de ello en un primer momento. El instituto tiene su sede en lo que fue la Universidad de Baeza, erigida en plena época renacentista, hoy Sede Antonio Machado de la Universidad Internacional de Andalucía. A pocos pasos de allí, la sólida iglesia románica de Santa María, el palacio de Jabalquinto, deslumbrante muestra del gótico flamígero, o la imponente catedral de Baeza, con su joya relicario de San Cristóbal, crean un entorno único.


"Por un ventanal,
entró la lechuza
en la catedral.
San Cristobalón
la quiso espantar,
al ver que bebía
del velón de aceite
de Santa María.
La Virgen habló:
Déjala que beba,
San Cristobalón."
Apuntes III. Nuevas Canciones (1924)

Patio del Instituto de Enseñanza Secundaria, antigua Unversidad, donde enseñó Machado en Baeza
El patio renacentista de lo que fue la Universidad de Baeza

Se cuenta que el primer encuentro de Machado con el director del Instituto Santísima Trinidad, Leopoldo de Urquía, fue accidentado. El escritor se personó en casa del director para presentarse a él. Le atendió la sirvienta, quien amablemente le indicó que D. Leopoldo estaba en la agonía. Alarmado, Machado entendió que por alguna desgracia el director se encontraba en su lecho de muerte y expresó su conmoción. Sin embargo, escuchó, perplejo, como la mujer le explicaba que «la agonía» era como se conocía popularmente el Casino, donde el señor de la casa se reunía habitualmente para tomar algo y charlar con sus amigos. Definitivamente, los comienzos de Machado en Baeza no estaban resultando fáciles. Debía acostumbrarse a un entorno totalmente nuevo para él.

Una placa del patio renacentista conmemora los años que Machado pasó en Baeza

El aula museo

En 1980, el aula donde Machado enseñó se convirtió en museo. Desde el patio renacentista, una puerta de madera con paneles acristalados da paso a al aula, de tamaño más bien pequeño. Llaman la atención el suelo de azulejo hidráulico y los pupitres, alineados uno detrás de otro, hechos de madera oscura. Un mapa del mundo añejo cuelga de una de las paredes. Casi parece sentirse en el ambiente un olor a otros tiempos, a una suave mezcla de papel y tinta, con las risas y cuchicheos de fondo de los alumnos más traviesos.

Aula Antonio Machado en Baeza
Pupitres de madera oscura y suelo de azulejo hidráulico en el Aula Machado

Preside el aula una mesa maciza, también de color oscuro, con una silla a juego. Es la del profesor, la de Machado, un hombre de cierto aspecto desaliñado según las descripciones de la época. En una esquina, un perchero, donde el escritor probablemente colgaría su abrigo y su inseparable sombrero.

Antonio Machado no era un profesor vocacional, pero debía ganarse el sustento de alguna manera. Él mismo se define así en una autobiografía escrita en 1913 en Baeza:

“En 1906 hice oposiciones a cátedras de francés y obtuve la de Soria donde he residido hasta agosto de 1912, con excepción del año 10 que estuve en París, pensionado para estudiar filología francesa. Estudié en el Colegio de Francia dos cursos (Bedier y Meillet). En 1909 me casé en Soria (Iglesia de Santa María la Mayor) y enviudé en 1912. En 1º de noviembre del mismo año fui trasladado a Baeza donde actualmente resido. No tengo vocación de maestro y mucho menos de catedrático. Procuro, no obstante, cumplir con mi deber.”

Foto en Antonio Machado en el instituto donde trabajó en Baeza
Antonio Machado (sentado el tercero por la derecha) en el patio del instituto

Junto al Aula Machado, el Centro Expositivo, que conviene visitar, recoge anécdotas, testimonios, informaciones y fotografías del tiempo que Machado pasó en la ciudad de Baeza.


Vida social y literaria en Baeza

Conforme se va a haciendo a la vida de la ciudad, Machado adquiere nuevos usos y costumbres, a la vez que configura su vida social y cultural. El escritor organiza veladas literarias, como la del Casino de los Artesanos de la calle de la Concepción, donde conoce a un joven Lorca que recita e interpreta unas piezas al piano. Frecuenta también otro gran casino de la época, el Casino de Señores, situado en la calle San Pablo, en lo que fue el Palacio Sánchez Valenzuela de finales del siglo XV. Ante su fachada se puede ver en la actualidad una estatua de Machado sentado apaciblemente en un banco de bronce.

La piedra dorada de Baeza en el interior del casino que frecuentaba Machado

También en la rebotica de la farmacia de Adolfo Almazán, quien además de ejercer como farmacéutico impartía clases de gimnasia en el instituto donde trabajaba Machado, se celebraban animadas tertulias. En este local -ya desaparecido- de la calle San Francisco, Machado asistía a debates entre profesores y profesionales cultos de Baeza -médico, notario, registrador, abogados, incluso rara vez algún representante eclesiástico-, dando así cobertura a su inquietud liberal e intelectual.

Antigua farmacia de Baeza donde Antonio Machado acudía a encuentros literarios
Edificio de la calle San Francisco donde se ubicó la farmacia de Adolfo Almazán

Baeza y el renacer de Machado

En Baeza, Machado permanecerá durante siete años, antes de partir destinado a Segovia. Es cierto que el primer contacto de un Machado abatido con Baeza estuvo lejos de ser idílico. Un “poblachón”, así es como llegó a tacharla en los inicios, deprimido e incómodo en este entorno que no era el suyo. Sin embargo, en Baeza Machado madura como escritor. Desde Baeza, mira con mayor perspectiva a la tierra castellana que ha dejado atrás y escribe sobre ella. Reflexiona, comprende paulatinamente el valioso legado de la ciudad que le ha acogido en un momento tan difícil de su vida. Da largas caminatas por el paseo que sube al cerro del Alcázar, hoy dedicado al poeta, ante el espectáculo excepcional de los campos de olivos que parecen desplegarse sin fin.  


"Dos lentas yuntas aran,
mientras pasan las nubes cenicientas
ensombreciendo el campo,
las pardas sementeras,
los grises olivares. Por el fondo
del valle, el río el agua turbia lleva.
Tiene Cazorla nieve,
y Mágina, tormenta;
su montera, Aznaitín. Hacia Granada,
montes con sol, montes de sol y piedra.!"
Noviembre 1913 (1913)

La luz de la tarde poniéndose al oeste desde el cerro del Alcázar
Monumento de Antonio Machado mirando a los campos y las sierras

Poco a poco, Machado se reconcilia con el mundo, pero también y sobre todo, consigo mismo. La palabra renacimiento cobra para él un sentido nuevo y personal. El de Baeza será para el escritor un periodo fecundo, un punto de inflexión en el que aumenta su creatividad y su producción literaria. Estudia a distancia –Ortega y Gasset llegó a ser su profesor- y  se licencia en Filosofía.

La torre de la catedral de Baeza asoma tras el talud del Paseo Antonio Machado

Así es como Baeza devolvió a Machado la esperanza, le ayudó en su proceso de sanación y le aportó madurez. Por su parte, el poeta le devolvió a Baeza lo recibido, la reflejó en sus escritos, la contó en forma de poema. Como en estos versos que delatan el vínculo especial que, incluso desde la lejanía, le uniría ya por siempre a ella:


"Sobre el olivar,
se vio la lechuza
volar y volar.
A Santa María
un ramito verde
volando traía.
¡Campo de Baeza,
soñaré contigo
cuando no te vea!"
Apuntes II. Nuevas Canciones (1924)


Mapa de los lugares de Machado en Baeza:


MI AGRADECIMIENTO a Tubba, a a Esperanza y a Andrea (Artificis), a @mariajesus.rodriguez, que nos guió estupendamente, y a todos los que conforman la asociación por esta gran oportunidad de disfrutar de dos ciudades Patrimonio de la Humanidad extraordinarias. A Mar por hacer este viaje posible y a Paloma, Teresa y Karmen por ser excelentes compañeras de viaje.

DEDICADO a mi amigo Ignacio Bazarra, quien primero me habló de Machado en Baeza.


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