AETHERIA TRAVELS
Estás leyendo:

Djúpivogur, el pueblo más lento de Islandia

0
ISLANDIA

Djúpivogur, el pueblo más lento de Islandia

Djúpivogur, una «cittaslow»

No puede decirse que Islandia, la asombrosa isla de hielo y fuego sea precisamente un hervidero de gente, ruido y grandes aglomeraciones. El ritmo de vida está lejos de ser frenético y acelerado y los espacios naturales se caracterizan por su gran amplitud. Aún así, hay una población al sureste de la isla que ha optado decididamente por preservar su esencia centenaria y su cadencia tranquila ante un turismo que se hace cada año más masivo. Hablamos de Djúpivogur, una pequeña localidad pesquera, que decidió adherirse en 2013 al movimiento Cittaslow.

Cittaslow se fundó en Italia en 1999. Su filosofía es velar por el desarrollo de pequeñas localidades de no más de 50.000 habitantes, cuidando ante todo la calidad de vida de los habitantes y de los visitantes. Se trata de evitar las prisas, de valorar el ritmo natural del tiempo y de las estaciones, de comer despacio disfrutando de los alimentos, preferentemente locales. También de fomentar los recursos propios cuidando del entorno y de preservar la historia y las tradiciones. Actualmente, Cittaslow cuenta con 272 miembros y Djúpivogur es la única localidad islandesa del listado.

Montañas y fiordos

Austurland, el este de Islandia, es una de las zonas más remotas de la isla. Cuenta con una población de unos 13.000 habitantes para una superficie de unos 23.000 km2. Es una zona agreste, de montañas escarpadas y penínsulas alargadas que hunden sus brazos en el frío mar de Noruega, en el Atlántico norte. No es una de las regiones más visitadas de Islandia y muchos visitantes pasan de largo. Sin embargo, ofrece paisajes asombrosos para disfrutar en soledad, pueblos pesqueros llenos de encanto y es una de las zonas con mayor posibilidad de ver de renos en libertad.

A Djúpivogur se accede tomando un desvío de la carretera circular nº 1 (Hringvegur ó Þjóðvegur en grafía islandesa) que da la vuelta a la isla. En apenas 5 minutos tras el desvío y dejando a ambos lados de la carretera casitas de fachada metálica, se llega al puerto, que puede considerarse el centro neurálgico de Djúpivogur. Allí mismo se puede aparcar el coche y comenzar un paseo tranquilo por el pueblo.

Djúpivogur, que significa «bahía profunda», se asoma a las aguas del fiordo Berufjörður. Al otro lado del fiordo, el pueblo está custodiado por la montaña Búlandstindur, de forma casi piramidal. En este final de mayo en el que visito Islandia conserva aún restos de nieve. Según las tradiciones locales, la montaña tiene poderes sobrenaturales y durante el solsticio de verano puede conceder los deseos que se le pidan.

Un pueblo de tradición pesquera

La pesca ha sido siempre el eje central de Djúpivogur. Desde 1589, el pueblo se estableció como un centro de intercambio comercial con Alemania. En el puerto, las piezas coloridas de algunos barcos y las boyas de colores chillones, aportan unas alegres notas de color sobre los verdes y pardos que pintan el paisaje.

Qué ver en Djúpivogur

Junto a los muelles se encuentra una casa de tono rojizo. Es Langabúð, el edificio que albergó desde los inicios el puesto de intercambio comercial. En 1989, con motivo de los 400 años de la actividad comercial de Djúpivogur, esta bonita casa en la que ondea la bandera de Islandia fue donada a la municipalidad. Hace las veces de centro cultural y alberga una colección de obras escultóricas, un pequeño museo sobre la herencia de Djúpivogur y un coqueto café que sirve tartas caseras.

Otras de las atracciones de Djúpivogur es un sencillo Museo de Minerales, que es en realidad un taller-tienda donde se tallan piedras y geodas que muestran sus curiosos colores y formas internos. A 1 km del centro, junto a las aguas del fiordo, se ha colocado la obra escultórica «Eggin í Gleðivík». Se trata de una hilera de 34 huevos de granito, creados por el artista islandés Sigurður Guðmundsson para representar las aves de la región.

Además, desde Djúpivogur se puede hacer una excursión por barco a la isla de Papey. El mayor atractivo de la isla es la observación de aves, especialmente los frailecillos que pueblan Islandia en verano, y de focas. La isla sólo tiene un faro y una pequeña iglesia de madera.

Comida y productos regionales

Siguiendo los preceptos de la filosofía slow, Djúpivogur ofrece a sus visitantes artesanía realizada con materiales locales. Se pueden encontrar colgantes de piedra, rocas talladas, y diversos objetos realizados con madera, lana o crin de caballo.

Y después de pasear por Djúpivogur, ¿por qué no comer algo? Mi recomendación es entrar en el café-restaurante Vid Voggin para calentarse con una buena sopa y degustar sin prisa algún otro plato casero, como fish & chips elaborado con pescado fresco.

El local es amplio, con un toque industrial y dispone de anchos ventanales con vistas al puerto. Es ideal para disfrutar del momento, observando el ir y venir de las embarcaciones de colores y paseando la mirada por el bonito paisaje natural que enmarca este remoto pueblo islandés.


No pude detenerme más que unas cuantas horas en Djúpivogur. Venía del sur de la isla y debía pasar noche en otra localidad de los fiordos del este. Pero quiero volver a Islandia.

Recordaré siempre que pueda la palabra «SLOW«, que aparece bien marcada en amarillo sobre el asfalto gris de la carretera de entrada a Djúpivogur. Frenemos, estemos plenamente atentos a lo que hacemos, a lo que vemos, a lo que comemos; en definitiva, saboreemos mejor nuestro tiempo…


📍Djúpivogur
Este de Islandia
🌐 VisitAusturland

Distancias por carretera:
Reykiavik: 552 km - 6h45
Vik (sur de Islandia): 365 km - 4h20
Egillstaðir (capital del este de Islandia):  152 km - 1h50
Akureyri (norte de Islandia):  398 km - 4h55


¿Lo compartes?


Seguir leyendo:


NEWSLETTER:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *