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De animales y viajes, un recorrido por el mundo…

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MUNDO

De animales y viajes, un recorrido por el mundo…

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“Hasta que no se ha querido a un animal, una parte del alma permanece dormida”

Anatole France


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¿Quién no ha asociado un determinado destino de viaje a un color, a un olor, a una nueva comida, a un tipo de paisaje o a una banda sonora que nos ha acompañado durante nuestra visita? Son pequeños detalles que marcan de una manera muy personal la experiencia de un viaje, más allá de lo simplemente visto o descubierto.

Reptiles, aves, mamíferos.. A veces son ellos, los animales, amables ó salvajes, los que se vuelven compañeros inesperados de viaje y pasan a formar parte de nuestros recuerdos de los lugares visitados.

Aquí va una pequeña colección de esos animales que han formado parte de mis viajes por varias regiones del mundo y que por una razón u otra, por exóticos, por bellos ó por divertidos, llamaron mi atención y se vinieron conmigo de vuelta en la memoria de mi cámara fotográfica.


1. Colibrí de Foz do Iguaçu

(BRASIL)

(■ pincha sobre las imágenes para ampliar)

Batiendo las alas a una velocidad vertiginosa que les permite mantenerse en el aire y hundir su pico en las corolas de las flores tropicales. Así me encontré en el Parque das Aves de Foz do Iguaçu a este colibrí. Cuando se posó un momento en una rama para descansar, aproveché para disparar mi cámara. La imagen pudo captar las muchas tonalidades de sus plumaje verde.


2. Caballos islandeses

(ISLANDIA)

Libres, bellos, de mirada franca y cabellera rubia o tostada…, así pude ver numerosos caballos trotando por los campos de Islandia en primavera. Intenté fotografiarlos en numerosas ocasiones sin mucho éxito y finalmente, casi al final del viaje, dos de ellos posaron inesperadamente para mí. ¡Gracias, amables caballos de Hvammstangi!


3. Dromedarios del Gran Erg Oriental

(TÚNEZ)

Era el mes de abril y la carretera nos llevaba por el sur de Túnez, desde Douz hacia el oasis sahariano de Ksar Ghilane. Aprovechando la escasez de vehículos, un grupo de dromedarios jóvenes se había hecho dueño de la carretera. De repente, la imagen se convirtió en un juego de ondulaciones, desde la curvatura de las jorobas a la sinuosidad de la ruta predesértica.


4. Flamencos del Desierto de Atacama

(CHILE)

De largas patas y aspecto estilizado, los flamencos pueblan las lagunas del altiplano del Desierto de Atacama. En aquella fría mañana, su color rosado contrastaba sobre los azules de la Laguna Chaxa. Las aguas, en absoluta calma, reflejaban las imágenes con tanta nitidez que duplicaban el número de las aves de la laguna.


5. Pavos reales del Retiro de Madrid

(ESPAÑA)

Ellos son los verdaderos reyes de los Jardines de Cecilio Rodríguez, en el Parque del Retiro de Madrid. Se pavonean ante los visitantes y, sólo cuando ellos quieren, despliegan su fantástica cola. El azul intenso de su pecho y cabeza se combina a la perfección con el verde de su dorso. Y ambos colores se dan cita en los ocelos de las largas plumas. ¡Todo un placer visual!


6. Ciervos de Nara

(JAPÓN)

El Parque de Nara, en la ciudad de Japón del mismo nombre, es el hogar de decenas de ciervos. Pasean despreocupadamente junto a los visitantes y comen golosamente galletas de arroz que éstos les ofrecen. Cansado del trasiego y del calor de julio, este cervatillo descansaba junto al gran portón del Templo Todai-ji, donde se levanta la estatua del gran Buda, una de las más imponentes de Japón.


7. Sabuesos de Cheverny

(FRANCIA)

La Sologne es una región del centro de Francia conocida por su paisaje pantanoso y sus cotos de caza. En el elegante castillo de Cheverny, que salvaguarda las tradiciones de la zona, se mima con cuidado a una jauría de perros anglo-franceses tricolores. Unos ejemplares bellísimos, atléticos y elegantes, que esperan con absoluta disciplina la señal de su cuidador para alimentarse una vez al día.


8. Coatíes de Iguazú

(ARGENTINA)

Rápidos, traviesos y sin miedo alguno a los visitantes. No sólo no se asustan, sino que con su hocico alargado son capaces de rebuscar con descaro y avidez en las mochilas de los turistas. Sabiéndose los dueños del lugar, pasean a sus anchas por los caminos que recorren el Parque Nacional de Iguazú, siempre al acecho de algún trozo de comida.


9. Lagartos de Yucatán

(MÉXICO)

Allí estaba, inmóvil sobre una roca junto a un templo milenario. Sus colores se fundían perfectamente con los de las piedras y los de los matojos que crecían entre las ruinas de Chichen Itzá. Parecía llevar en esa postura siglos, como si hubiera sido testigo de los rituales mayas de los tiempos antiguos.


10. Lobos marinos de Angelmó

(CHILE)

El mercado de la caleta de Angelmó, junto a Puerto Montt, estaba en plena actividad. En los puestos se exponía el pescado y marisco fresco recién traído por los barcos de pesca. Sobre los cantos rodados de la orilla, había un grupo de lobos marinos. Rotundos y pesados, pelearon y luego jugaron, abriendo sus enormes bocas que emitían un sonido ronco. Finalmente, tras tanto bullicio, decidieron darse un descanso.


11. Patos del Parque Léopold

(BÉLGICA)

Hay en Bruselas un pequeño parque que me gusta por su aire romántico y su tranquilidad: es el Parc Léopold, en el Quartier Européen. Bañándose en el estanque o paseando por la orilla, los patos del parque llaman la atención por el colorido de sus plumas, que va desde el blanco hasta el verde brilante, pasando por el naranja o el pardo.


12. Elefantes de Victoria Falls

(ZIMBABUE)

Victoria Falls es la ciudad de las grandiosas Cataratas Victoria, o lo que es lo mismo, del Humo que Truena en el idioma local. Se encuentra en la frontera entre Zimbabue y Zambia, países separados por el río Zambezi. Paseando tranquilamente por la larga calle que lleva al puente que hace de frontera entre los dos países, apareció este elefante. Locales y extranjeros lo mirábamos asombrados y divertidos, pero él sólo se concentraba en masticar unos trozos de hierba.


13. Estornino de Table Mountain

(SUDÁFRICA)

El teleférico me acaba de llevar, junto a otros pasajeros, a lo alto de la Montaña de Mesa (Table Mountain). Me asomé a varios miradores que ofrecían vistas magníficas de la Ciudad del Cabo y de las formaciones rocosas de los Doce Apóstoles. Junto a mí en un mirador, se acomodó este estornino de ala roja, que también disfrutaba del cálido atardecer sudafricano.


14. Monos de Batu Caves

(MALASIA)

En Malasia, a unos 13 km de Kuala Lumpur se encuentran las Batu Caves, unas grutas de piedra caliza donde se venera al dios hindú Murugan. Son 272 escalones de colores los que hay que ascender hasta llegar a la primera gruta. En la larga escalinata y en el interior de las cuevas, los monos en libertad se mueven a sus anchas y alborotan en torno a los visitantes en busca de cualquier tipo de comida.


15. Sereques de Quintana Roo

(MÉXICO)

Nunca había visto a estos animales hasta que pasé unos días en la península de Yucatán, en el estado de Quintana Roo. El guaqueque centroamericano: ese resultó ser el nuevo amigo que se acercaba todas las mañanas hasta la terraza donde desayunaba. Al parecer, también se le conoce como agutí o sereque, y es un roedor de largas patas, que se movía con agilidad entre el cesped cercano a mi alojamiento.


16. Renos del sur de Islandia

(ISLANDIA)

Vuelvo al norte de Europa, a Islandia, donde pude ver a una familia de renos, mientras recorría la isla por la famosa carretera 1. No es tan fácil según parece ver renos y estos aparecieron plácidamente y se detuvieron junto a la calzada. Dio tiempo a hacer esta foto que une en una misma tonalidad la piel blanquecina de los animales y el tono de la vegetación que salía del deshielo.


17. Vacas del Tirol

(AUSTRIA)

Hinteriss es una pequeña aldea del Tirol, a la que hay que llegar por Alemania, ya que está separada del resto de Austria por la montaña Karwendel. Era verano y al fondo del valle el rebaño de vacas se dirigía al abrevadero entre tintineos de campanillas. Eran grandes, rubias o de pelo rojizo, bien cuidadas y daban una idea de los ricos alimentos, como leche y mantequilla, que ayudarían a combatir los fríos del próximo invierno montañés.


18. Pingüinos de Simon’s Town

(SUDÁFRICA)

Fue un día de excursión por la Península del Cabo. Ya había quedado atrás el Cabo de Buena Esperanza y la próxima parada era la población costera de Simon’s Town. Allí, sobre la arena clara de la playa de Boulders anida desde 1982 una colonia permanente de pingüinos africanos. Se han convertido en toda una atracción, puesto que este tipo de pingüinos sólo se encuentra en Sudáfrica y Namibia.


19. Halcón maltés

(MALTA)

En la isla de Malta, el halcón es un animal cargado de simbolismo. Cuando en 1530 el emperador Carlos V cedió la isla a la Orden de San Juan de Jerusalén u Orden de Malta, pidió un tributo por esa cesión: la entrega de un halcón de cetrería al año. Este ejemplar de mirada determinada se exhibía cerca de la Gruta Azul, en la costa sur de la isla.


20. Guanacos patagónicos

(CHILE)

El Parque Nacional de las Torres del Paine es un espacio natural de una belleza asombrosa. Allí, en el gran sur de Chile, en la Patagonia, pude ver varios grupos de guanacos. Era la primavera austral y estos camélidos paseaban unos junto a otros o se recostaban sobre la vegetación rasa para dejarse acariciar por los rayos del sol.


+ 1 (21). Gaviota de la Península de Dingle

(IRLANDA)

Incluyo un animal más: una gaviota. Se encontraba en un recodo de la carretera costera de la remota península de Dingle, en Irlanda. Se supone que esta es la península más al oeste de toda Europa. Desde allí, son miles de km de Océano Atlántico hasta llegar a otro continente, a América. Por su aire explorador y viajero, como si señalara nuevos territorios por descubrir, he querido finalizar este artículo con la gaviota de Dingle.


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