AETHERIA TRAVELS
Estás leyendo:

Dormir en un ryokan: mi experiencia en Yoshiike Ryokan Hakone

0
HOTELES Y GASTRONOMÍA, Japón

Dormir en un ryokan: mi experiencia en Yoshiike Ryokan Hakone

Ryokan, el alojamientos tradicional japonés

Vestirse cómodamente con una yukata, dormir en un futón sobre un tatami, y a ser posible disfrutar de un baño tradicional japonés… Por todo eso y mucho más, dormir en un ryokan era una de las experiencias que quería probar durante mi viaje de más de tres semanas a Japón.

Un ryokan es un alojamiento típicamente japonés. Su origen se remonta a mediados del Periodo Edo, sobre la mitad del siglo XVIII. Se trataba entonces de establecimientos que acogían a los numerosos viajeros de la época por un corto espacio de tiempo. Hoy en día, existen numerosos tipos de ryokan, desde el pequeño establecimiento familiar hasta el auténtico hotel de lujo, que forman parte de la cultura japonesa. Todos ellos están dispuestos a ofrecer al huésped momentos de relajación y disfrute.

Hakone, una ciudad termal

El lugar elegido para disfrutar de la experiencia ryokan fue Hakone. Está localidad situada a unos 90 km de Tokio pertenece a la prefectura de Kanagawa. Está situada en un paraje de una gran belleza natural que forma parte del Parque Nacional Fuji-Hakone-Izu. En este extenso parque de más de 1.200 km2 se encuentran magníficos elementos naturales como la Península de Izu, el mítico Monte Fuji y los Cinco Lagos al pie de éste.

La ciudad se encuentra en un entorno de montaña baja, con abundante vegetación y rodeada de bosques. Por ella pasan los ríos Haya y Sukumo y muy cerca se encuentra el Lago Hakone. Pero sin duda una de las particularidades naturales de Hakone es que se trata de una ciudad balneario en un entorno volcánico. Por ello, atrae a numerosos visitantes que buscan disfrutar de los onsen o baños de aguas termales, conocidas por su calidad y sus propiedades naturales. Son varios los ryokan de Hakone que cuentan con onsen, como es el caso del Yoshiike Ryokan.

Cruzando el río Haya de camino al ryokan desde la estación de tren

La habitación de estilo japonés

Al traspasar el umbral del ryokan Yoshiiki, lo primero que aparece es un amplio lobby con mobiliario de roble y tela gris enmarcado por un fondo verde vegetal. Así, desde el primer momento se adivina la frondosidad del gran jardín en torno al cuál se disponen los tres pabellones del hotel.

Tras un rápido check-in y unas explicaciones sobre la oferta de cena, un amable encargado va indicando el camino que lleva hasta la habitación por pasillos y escaleras. Al llegar a la habitación, el encargado da algunas instrucciones básicas de protocolo al que los viajeros occidentales no estamos siempre acostumbrados.

La habitación estándar de estilo japonés tiene dos zonas diferenciadas, con y sin tatami. Como es habitual en Japón, nada más entrar hay un lugar donde descalzarse para cambiar los zapatos de exterior por un par de surippa o zapatillas de interior. Sigue la zona sin tatami, que incluye una salita con mesa y sillas, nevera y una tetera para calentar el té, junto con un espacio para el cuarto de baño. Una ventana amplia se asoma al gran jardín del ryokan.

En esta salita, el encargado proporciona amablemente detalles sobre horarios y el funcionamiento de los baños termales. También ofrece una yukata con cinturón, indicando la mejor manera de llevarla. La yukata es el tradicional kimono de algodón, que es posible llevar en todo el recinto del ryokan, no sólo en las habitaciones. Es un elemento más que busca proporcionar comodidad al huésped, que se despreocupa también de pensar en su indumentaria.

Desde la salita se accede a la zona de tatami, a la que hay que entrar descalzo. Hay que recordar que el tatami está formado por un tejido de paja por lo que resulta bastante delicado. En la habitación hay una mesa baja lacada con sillas a juego y un espacio típico de las casas japonesas con elementos decorativos como láminas o flores.

Dormir en un ryokan significa dormir a la manera japonesa, es decir sobre un futón sobre el suelo de tatami. A partir de determinada hora, el personal del hotel entrará en la habitación y dejará preparados los futones para los huéspedes. Debo decir que la experiencia de dormir en un ryokan casi a ras de suelo no me resultó nada incómoda sino más bien confortable.

La zona de tatami tiene una amplia ventana con paneles deslizantes por la que se cuela el verde de la vegetación exterior. Y precisamente tras observar el gran jardín desde el interior, tocaba salir a descubrirlo con un tranquilo paseo.

Uno de los pabellones del ryokan desde el jardín Yamatsukien

El jardín Yamatsukien

Cuando me preguntaron qué me traería de mi viaje a Japón, apenas dudé en dar la respuesta: un jardín japonés. En ellos predomina la armonía y la belleza estética. Aunque todo parezca natural, es evidente que la mano humana vela cuidadosamente porque cada pieza del jardín encaje a la perfección en el conjunto.

Pequeña senda en el jardín Yamatsukien

Precisamente el jardín exterior Yamatsukien es sin duda uno de los puntos fuertes de este ryokan. Los diferentes pabellones del alojamiento se disponen en torno a este gran espacio vegetal. En origen fue el jardín de de la antigua villa de una familia pudiente. Cuenta con todos los elementos de un jardín de paseo japonés: pequeños caminos y sendas, árboles y setos cuidadosamente podados, linternas japonesas de piedra aquí y allá, colinas artificiales, un arroyo con agua del río Sukumo, pequeños puentes de piedra y un estanque con carpas de colores. Es un placer perderse un buen rato en este pequeño mundo que parece completamente ajeno a lo que ocurre en el exterior.

¡Ah, y antes de entrar no hay que olvidar quitarse las zapatillas de interior y calzarse con las zapatillas rojas de exterior que el ryokan pone a disposición de sus clientes junto a la puerta de acceso al jardín!

Los baños termales: disfrutar de un rotenburo

Y después de un paseo por el bonito jardín, llega la hora de probar los baños. La tradición sintoísta tiene muy en cuenta la limpieza de cuerpo y espíritu, por lo que la cultura de los baños está muy arraigada en Japón.

Salvo alguna rarísima excepción, en Japón los baños no son mixtos y hombres y mujeres deben bañarse por turnos o por separado. Hay que tener en cuenta que los baños se toman sin bañador o cualquier tipo de ropa. Se puede llevar como mucho, la pequeña toalla que se ofrece a cada huésped. En Yoshiiki Ryokan hay baños diferenciados para hombres y para mujeres. Estos últimos, que son los que visité, cuentan con un espacio interior y otro al aire libre.

Tras dejar la yukata y el resto de objetos en una taquilla, se accede a los baños interiores. Hay dos, uno de madera de ciprés con propiedades aromáticas y otro de granito, con agua caliente para ayudar a la relajación. Antes de entrar en cualquiera de ellos hay que cumplir una norma de protocolo fundamental en cualquier baño japonés: lavarse con agua y jabón en uno de los puestos con pequeña ducha y espejo que hay en la antesala antes de sumergirse en los baños colectivos.

A través de una pequeña puerta se accede a los rotenburo o baños termales exteriores. Están exquisitamente delimitados con piedras naturales, mientras las plantas y setos del jardín resguardan de miradas ajenas. Se dice que las aguas termales del lugar tienen ayudan a curar los problemas de articulaciones y el cansancio excesivo.

Después de un rato contemplando el jardín japonés arropada por el calor de las aguas calentadas por la mismísima tierra, toca volver. Los pequeños puestos de ducha y aseo cuentan con champú, secador y otras amenities para arreglarse. Ya a la salida de los baños, hay una sala de recepción con asientos para descansar un momento e hidratarse con un vaso de agua o té antes de volver a la habitación.

La cena: una experiencia teppanyaki

Y después de pasear y bañarse, llega la hora de reponer fuerzas y cenar. Habitualmente una estancia en un ryokan incluye el alojamiento junto con cena y desayuno, que a menudo se sirven en la propia habitación. En Yoshiike Ryokan se ofrece la opción de reservar sólo la habitación, dando la libertad al huésped de elegir dónde comer. Dentro del ryokan se puede cenar en la propia habitación, en dos comedores con vistas al jardín o en el Steak House Yoshiike. Es este último un establecimiento de teppanyaki muy popular en Hakone desde su inauguración hace 40 años.

El teppanyaki es un tipo de cocina japonesa que utiliza una plancha de acero para preparar los platos, generalmente ante los comensales. Puede cocinarse carne, pescado, mariscos o verduras, entre otros alimentos. Así que, siempre cómodamente en yukata, asisto a la preparación en directo del plato de gambas a la plancha que he pedido.

Es todo un espectáculo disfrutar de la cuidadosa preparación del plato, en apariencia sencilla, pero que lleva varios pasos en su elaboración. El chef trabaja sobre la plancha de manera rápida y certera. El resultado es simplemente delicioso y ligero, complementado con un bol de arroz.

Y del desayuno, no puedo opinar. Había que coger un tren temprano en dirección a Nikko, la siguiente etapa del viaje, y no hubo tiempo para desayunar en el ryokan. Sí hay que saber que no se debe esperar en ningún caso un desayuno occidental sino varios tipos de platos salados japoneses.

Cómo llegar

La mejor manera para llegar a Hakone, especialmente si se ha adquirido un Japan Rail Pass, es en tren. Hay que bajarse en la estación Hakone-Yumoto, que forma parte de la línea panorámica de montaña Hakonetozan.

  • Desde Tokio o Kyoto, se debe tomar el shinkansen o tren bala hasta la estación de Odawara y ahí cambiar a la línea local Hakonetozan. El trayecto está enteramente cubierto por el Japan Rail Pass.
  • Si no se tiene un Japan Rail Pass, puede compensar otra opción desde Tokio, especialmente si se está cerca de la estación de Shinjuku: la línea Romancecar sale de Shinjuku y llega directamente a la estación de Hakone-Yumoto en poco más de 80 minutos.

Ya desde la estación Hakone-Yumoto, se llega a Yoshiike Ryokan en unos 5 minutos a pie por un camino fácil que cruza el río Haya (ver mapa más abajo).


[Una recomendación]: en el entorno de la estación hay varios puestos de onsen manju, o pastelitos hechos al vapor, como el de la pastelería tradicional Manjuya Nanohana, que se ve en la imagen inferior. ¡Vale la pena probarlos!

Puesto de dulces onsen manju en el exterior de la estación de tren

En definitiva, pasar al menos un día en un ryokan es una experiencia cultural que se debería probar en un viaje a Japón. El ryokan da una buena muestra al visitante extranjero de varios de los usos y costumbres japoneses. A mí me pareció una experiencia realmente valiosa y muy completa. Fue además un tiempo de relajación que sirvió para reponer fuerzas en mitad de un viaje fascinante pero con muchas etapas y desplazamientos.

¿Y tú, conoces ya Japón? ¿Has probado la experiencia de dormir en un ryokan? ¿Cuáles nos recomiendas? No dudes en consultar y compartir, estaré encantada de leerte.


Yoshiike Ryokan
📍597 Yumoto, Hakone, Ashigarashimo Bezirk, Kanagawa 250-0311, Japón
📞+81460855711
@ rsv@yoshiike.org
🌐 yoshiikeryokan.com


Seguir leyendo:

(2) Comentarios

  1. ¡Qué chulo! Me encantaría conocer Japón precisamente por vivir este tipo de experiencias 🙂

    1. aetheria says:

      ¡Sí, vale totalmente la pena! Es una experiencia muy japonesa, que te ayuda a entender mejor el país. Es entrar en un ryokan de este tipo y dejar atrás el mundo exterior. Probaría otro sin dudarlo. ¡Mil gracias, Cris!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *