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Las estatuas Jizō de Japón
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Estatuas Jizō en el Templo Hase-Dera de Kamakura en Japón
Japón

Las estatuas Jizō de Japón

Las figuras del gorro rojo

Japón es diferente. Y son muchas las curiosidades, los usos y las creencias que sorprenden al viajero que descubre por primera vez al país del sol naciente. Entre ellas, me llamaron la atención a los pocos días de mi llegada unas misteriosas estatuas de piedra que pueden encontrarse en los templos budistas o, a veces, en senderos y caminos. Son curiosas porque estas figuras llevan a menudo gorro y babero, siempre de color rojo vivo. Se trata de las estatuas Jizō de Japón y aquí hablaremos de su sorprendente significado.

Figuras Jizō en el templo Hase-Dera en Kamakura

Jizō, el protector

Warabe Jizō, o simplemente Jizō, es un bosatsu (en japonés) o bodhisattva (en sánscrito), una especie de santo o deidad budista, un ser compasivo que persigue alcanzar la Budeidad, esa condición de felicidad pura e indestructible. También se le venera en la India, dónde su nombre en sánscrito es Ksitigarbha. Generalmente, se le representa con el aspecto de un monje, aunque las estatuas Jizō pueden adoptar otros aspectos e incluso presentar a veces un aire infantil.

En Japón, Jizō es muy popular y querido. Es el protector de los más débiles, vela por los niños y también por las mujeres embarazadas. Jizo Bosatsu también cuida de viajeros y peregrinos, por lo que es fácil encontrar su imagen en senderos y cruces de caminos.

Estatua Jizō en el camino hacia el Abismo de Kanmangafuchi en Nikko

El río Sanzu y el más allá

Las estatuas Jizō de Japón se encuentran a menudo en los templos budistas y suelen ser ofrendas de padres agradecidos cuyos hijos han pasado por una enfermedad o trance, que han superado. Pero Jizō también es venerado por los padres de niños que no tuvieron tanta suerte, de aquellos pequeños que ni siquiera llegaron a nacer.

Y es que, según una creencia budista, al morir hay que cruzar un río, el Sanzu o Río de las Tres Cruces, para llegar al más allá. Hay tres lugares por los que pasar al otro lado del río: un puente, un vado y un punto de aguas oscuras repletas de serpientes. Según la bondad o karma que el difunto haya demostrado en vida, podrá atravesar el Sanzu por un punto más fácil o más complicado.

Estatuas Jizō del abismo de Kanmangafuchi

Pero los niños que mueren antes de nacer no han tenido ocasión de acumular suficientes acciones bondadosas. Y por ello están condenados a vagar en una especie de limbo. Desamparados, construyen hileras de piedras a la orilla del río para intentar atravesar el Sanzu, pero los demonios nocturnos las destruyen por la noche. Son los llamados niños de las aguas.

Jizō, el consuelo de los padres

Afortunadamente para estos niños no natos, Jizō es una deidad protectora y benevolente. Esconde en sus mangas a las criaturas para salvarlos de su condena junto al río y llevarlos a la otra vida. Para que Jizō pueda ayudar al alma de estos pequeños es necesario realizar un ritual de ofrendas llamado Mizuko kuyō. Ocupado en proteger y salvar a los más desvalidos, Jizō retrasa su llegada al nirvana.


No podré llegar a ser Buda hasta que vacíe todos los infiernos y salve a todos los seres l Jizo


Estatuas Jizō del Templo Hase-Dera

Así pues, Jizō es también una figura de esperanza y de consuelo para los padres que sufren por haber perdido a sus hijos antes de que estos hayan podido ver la luz del día. Los gorros y los baberos son una manera de abrigar y cuidar a Jizō y a los pequeños niños en su viaje. Con su color rojo se ahuyenta a los malos espíritus.

De hecho, hay un tipo de estatuas Jizō sonrientes, en calma, generalmente con aspecto infantil y satisfecho, como niños que por fin han encontrado la paz.

Estatuas Jizo sonrientes en el Templo Hase-Dera

Dónde ver estatuas Jizō

❐ 1. Hase-Dera, Kamakura

Durante mi viaje de 3 semanas a Japón puede ver estatuas Jizō en distintas localizaciones, pero especialmente en dos de ellas. La primera fue el templo budista Hase-Dera. Es uno de los lugares donde se concentran más estatuas Jizō, que alcanzan el asombroso número de 50.000.

Hileras de estatuillas Jizō, representado como un monje, en el Templo Hase-Dera

Se trata de un auténtico lugar de peregrinación para los padres que han perdido hijos y, especialmente, para las mujeres cuyos embarazos no pudieron llegar a término. Hase-Dera es un templo espectacular por la belleza de sus jardines en varias alturas. Se encuentra en Kamakura, una localidad costera a unos 50 km al sur de Tokio donde también se puede ver el Gran Buda de bronce del Templo Kōtoku-in.

Templo budista Hase-Dera
📍3 Chome-11-2 Hase, Kamakura, Kanagawa 248-0016, Japón
📞 +81467226300
🌐 hasedera.jp

🚄 De Tokio a Kamakura en tren: JR Yokosuka Line (directo desde la Estación de Tokio), 60 min.

❐ 2. Abismo de Kanmangafuchi, Nikko

Otra de las localizaciones donde se puede ver una asombrosa hilera de estatuas Jizō es en el Abismo de Kanmangafuchi, en Nikko, al noroeste de Tokio. Como se indica en la guía para visitar Nikko, el Abismo es un tramo del río Daiya donde al agua resbala sobre grandes rocas de origen volcánico.

Hilera de estatuas Jizō en el sendero junto al Abismo de Kanmangafuchi

Junto al Abismo, transcurre un sendero frondoso y arbolado por donde llegaban los peregrinos hasta la ciudad sagrada de Nikko. Hay que recordar que Jizō es también el protector de los viajeros y caminantes, el que los aleja de las vicisitudes de la ruta.

Abismo de Kanmangafuchi
📍Takumicho, Nikko, Tochigi 321-1415, Japón

🚄 De Tokio a Nikko en tren: ver guía para visitar Nikko

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