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La pintura de Georgia O’Keeffe y la vanguardia americana
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Flor pintada por Georgia O'Keeffe
ARTE Y MUSEOS, MADRID

La pintura de Georgia O’Keeffe y la vanguardia americana

Primera retrospectiva en España

En trazos grandes y a todo color… Así es como nos presenta la pintora Georgia O’Keeffe su universo particular que abarca desde el asfalto de Nueva York hasta la aridez austera de los paisajes de Nuevo México.

Por el camino aparecen grandes flores junto con cuadros abstractos de formas sinuosas que se van depurando cada vez más conforme evoluciona la obra de la artista.

Izda: Nude Series IX (1917) ; Dcha: Lucero de la tarde n.º VI (1917)

De todo ello da cuenta una selecta colección de 90 obras que conforman la exposición retrospectiva sobre la pintura de Georgia O’Keeffe, la primera en España, organizada de manera conjunta por el Museo Thyssen Bornemisza, el Centro Pompidou de París y la Fondation Beyeler con la colaboración del Georgia O’Keeffe Museum de Santa Fe (Nuevo México). La obra de O’Keeffe es considerada como uno de los máximos exponentes de las vanguardias del siglo XX en Estados Unidos.

De Wisconsin….

Georgia O’Keeffe nació en un 15 de noviembre 1887 en Sun Prairie, un pueblo de Wisconsin. Empezó en 1905 su formación pictórica formal en el Art Institute de Chicado y más tarde en la Liga de Estudiantes de Arte de Nueva York.

O’Keeffe recibió clases al uso, basadas en la copia fiel de la naturaleza u otros modelos. Pronto comprendió que nunca llegaría a aprender con los modelos clásicos y decidió abandonar las clases de pintura. Armada de un carboncillo, dibujó y dibujó hasta conseguir las formas que visualizaba en su mente y que ansiaba representar. Sólo entonces se permitió el uso del color, que luego sería tan determinante en su obra.

Izda: Serie I. N.º 4 (1918); Dcha: Serie I. N.º 3 (1918)

La pintura de Georgia O’Keeffe no está hecha de trazos excesivamente sutiles o de formas tímidas. Trabaja volúmenes en los que abundan las líneas curvas y la sinuosidad, con un marcado componente sensual, casi táctil.

… a Nueva York

En 1916 un acontecimiento casi inesperado dio un gran giro a la carrera pictórica de Georgia O’Keeffe. Fascinado por la originalidad de la obra de O´Keeffe, el comerciante de arte y fotógrafo Alfred Stieglietz organizo en Nueva York una exposición de sus trabajos. Fue un éxito rotundo y Stieglietz animó a O’Keeffe a instalarse en la gran ciudad para dedicarse por completo a la pintura.

Además de su relación profesional, Stieglietz y O’Keeffe mantuvieron una particular relación personal. Aunque él era más de 20 años mayor que ella, se casaron en 1924 y convivieron hasta que O’Keeffe empezó a pasar largas temporadas en Nuevo México pocos años después.

De izda a dcha y de arriba a abajo: 1. El Shelton con manchones de luz (1926); 2. Calle de Nueva York con luna (1925); 3. El East River desde el piso 30 del Hotel Shelton (detalle), 1928

Aunque nacida en un entorno rural, O’Kieffe apreció y disfrutó del ambiente neoyorquino. Se instaló en el Hotel Shelton de Midtown Manhattan, que en 1924 era el hotel más alto del mundo. Le gustaba pasear entre los edificios de la gran ciudad, que reflejó en cuadros como «Calle de Nueva York con luna», actualmente parte de la colección Carmen Thyssen-Bornemisza.

Contemplar las flores

Una de las series más características de la pintura de Georgia O’Keeffe es la de las grandes flores. Los cuadros muestran con todo detalle su estructura vegetal. Es pintura que parece fotografía, la que conseguiría un objetivo de gran aumento al otro lado del disparador de un cámara fotográfica.

Amapolas orientales (1927)

Este efecto fue buscado expresamente por O’Keeffe. En su etapa urbana, la artista percibía la vida agitada de Nueva York, tan alejada en su opinión de la naturaleza. Decidió que los habitantes de la gran ciudad debían ver las flores, disfrutar de ellas. De ser necesario, las pintaría de un tamaño tan grande que obligara al espectador a detenerse, a contemplarlas y disfrutarlas, incluso sin desearlo expresamente.

Izda: Abedul blanco (925); Dcha: Lirio blanco nº 7 (1957)

Como curiosidad, el cuadro floral de composición sencilla «Estramonio/Flor Blanca No. 1” se subastó en Sotheby’s. Tras una puja entre siete compradores, se vendió por el precio más alto jamas alcanzado por una obra de una mujer artista. Actualmente, se encuentra en el Crystal Bridges Museum of American Art de Arkansas.

Nuevo México, su hogar

Nacemos donde el azar nos coloca, pero a veces encontramos el verdadero hogar en otras tierras, donde el corazón nos dice. O’Keeffe encontró su lugar en el mundo en Nuevo México, entre las tierras áridas y los paisajes austeros.


«Cuando llegué a Nuevo México supe que era mío. En cuanto lo vi supe que era mi tierra. Nunca había visto nada parecido pero encajaba conmigo perfectamente»

Georgia O’Keeffe, 1977


Paisaje de la Mesa de Black Mesa, Nuevo México / Parte trasera del rancho de Marie II (1930)

En Nuevo México pasó O’Keeffe largas temporadas a partir de 1929. Recorrió con su coche las tierras erosionadas, explorando cualquier detalle, como las calaveras de animales que también reflejó en sus cuadros.

«He recogido flores allí donde las he encontrado. He recogido conchas y rocas, y trozos de madera. Cuando en el desierto encontré los hermosos huesos blancos, los recogí y me los llevé a casa también«, dijo.

Cabeza de carnero, malva real blanca. Colinas (1935)

Años más tarde, en 1945, O’Keeffe compró una hacienda en el pueblo de Abiquiú y cuatro años más tarde se instaló allí definitivamente. Con ese lugar austero, como ella, sintió una enorme conexión. Allí viviría hasta su muerte durante los siguientes 39 años.

Iglesia de Ranchos (1930)

El patio de su casa en Abiquiú fue también un motivo recurrente en su obra. De nuevo, fue pintándolo en series de cuadros y simplificándolo hasta llegar a su esencia más genuina.


«This door is why I bought the house»

Georgia O’Keeffe, 1963


Puerta negra sobre rojo (1954)

Viajes y paisajes

O’Keeffe viajó mucho. Vivió en el campo y en la ciudad, se desplazó por Estados Unidos, por Europa y por otros continentes. Ya en nuevo México, alternó la vida de campo con los grandes viajes internacionales.

No era una viajera de paso. Disfrutaba de la naturaleza y de los detalles de los lugares donde se encontraba. Pintó paisajes vistos desde lo alto, depurados de lo sobrante, como se verían desde la ventanilla de un avión. Así son sus cuadros de tierra, ríos y afluentes o de las líneas del horizonte.

De izda a dcha y de arriba a abajo: 1. Era amarillo y rosa III (1960) ; 2. La carretera al rancho (1964); 3. El cielo sobre las nubes/Horizonte amarillo y nubes (1976-1977).

De hecho, la pintura de Georgia O’Keeffe formó parte de un movimiento artístico estadounidense llamado precisionismo. Aunque la artista pintó cuadros abstractos, su mayor interés fue plasmar la realidad, aunque de manera sintética y buscando un efecto marcadamente decorativo.

Referente femenino del arte del siglo XX

Esta innovadora exposición nos permite a través de 90 obras y varias salas temáticas conocer el universo peculiar de una de las pioneras del arte del siglo XX en Estados Unidos. Desde la década de 1910, en la que se erigió en una de las pioneras de la abstracción, hasta su muerte en su amado Nuevo México en 1986, Georgia O’Keeffe exploró nuevas vertientes pictóricas. Se convirtió también en una referencia para las artistas feministas de los años 60 y 70.

En el patio III (1948)

Tras su paso por el Museo Thyssen Bornemisza, la exposición se presentará en el Centro Pompidou y posteriormente en la Fundación Beyeler. Seguirá en movimiento, explorando nuevos paisajes, como hacía su incansable y atrevida protagonista, Georgia O’Keeffe.


Georgia O’Keeffe. La gran artista moderna americana
Del 20 de abril al 8 de agosto de 2021

Museo Thyssen-Bornemisza
📍Paseo del Prado, 8, 28014 Madrid (ver ubicación)

📞+34917911370
🌐 museothyssen.org
🕑 M-D: de 10:00 a 19:00; S: de 10:00 a 21:00; L: cerrado

👉 Visita guiada al Museo Thyssen-Borsemisza

[Nota]: este post está dedicado a mi querida Reyes, gran amante del arte

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