Un desenlace trágico
Sucedió el 22 de febrero de 1942. Aquel día el prolífico escritor de origen austriaco Stephen Zweig y su segunda esposa, Lotte Altmann, fueron encontrados muertos en su casa de Petrópolis. Desde septiembre de 1941 vivían exiliados en esta ciudad situada al norte de Rio de Janeiro, antigua residencia de verano de los emperadores del Brasil.
La pareja fue hallada en su cama por los jardineros que cuidaban de la casa. No fue una muerte violenta o causada por otros, sino consciente y planeada. Originada, como se cita en el certificado de defunción expuesto en la Casa Stefan Zweig de Petrópolis, por la ingestión de sustancias tóxicas -en realidad, una sobredosis de barbitúricos-.
ÍNDICE DE CONTENIDOS:
◎ Un desenlace trágico
◎ El fantasma de la guerra
◎ Lucidez, elección y despedida
◎ El último escrito
◎ Casa Museo Stefan Zweig
◎ Algunas referencias
◎ Mapa de localización de la Casa Stefan Zweig
El fantasma de la guerra
De origen judío, nacido el 18 de noviembre de 1881 en una Viena que aún formaba parte del Imperio Autrohúngaro, Zweig gozaba de un éxito abrumador como novelista, ensayista, poeta y dramaturgo. Aunque sin duda fueron sus biografías en torno a personajes históricos como María Antonieta o María Estuardo, por citar sólo algunas, las que le reportaron una gran popularidad que aún perdura en nuestros días.
Desde joven, Zweig fue también un viajero incansable, un ciudadano del mundo, políglota, que visitó numerosos lugares más allá de Europa, desde la India oriental hasta las Américas, recalando en Estados Unidos, Panamá o Brasil, entre otros muchos países.
Sin embargo, en sus últimos años de vida, el rumbo de los viajes de Zweig vino marcados por una amarga imposición: la huida constante del régimen nazi antisemita que había experimentado un aterrador auge en la vieja Europa. Una nueva Guerra Mundial, ¡otra más!, había estallado en 1939.
"Los dos últimos años de viaje, impartiendo conferencias, sin un hogar real [...] , me han producido un cierto cansancio"
Stefan Zweig
El escritor, tras haber vivido en primera persona la descomposición del Imperio Austrohúngaro, la Primera Guerra Mundial y sus odios feroces, además del auge del nazismo, se sentía sin ánimo para enfrentarse a una nueva contienda. En el momento en que Zweig decidió quitarse la vida, la Segunda Guerra Mundial parecía conducir al predominio indudable del antisemitismo y la exclusión racial en Europa. Era algo que el escritor ya no podía soportar.
Tal vez, de haber sido menos impaciente -como el mismo se autodefinió en su último escrito de despedida-, podría haber comprobado que no estaba en lo cierto, que el nazismo acabaría sufriendo una severa derrota. Quizás el suicidio podría entonces haberse evitado. Pero las biografías no se escriben en base a lo que podría haber sucedido sino a lo que ciertamente sucedió.
Lucidez, elección y despedida
Antes de quitarse la vida en Petrópolis, Stefan Zweig escribió unas perturbadoras líneas explicando el por qué de su elección final. Leer su carta manuscrita sobrecoge. Porque no parece que las palabras y sentimientos recogidas en ella sean fruto de la improvisación o la precipitación. Al contrario, se refleja una decisión largamente contemplada, racionalizada y sopesada con sosiego, poniendo en una balanza los pros y los contras de su irreversible consecuencia.
Impresiona además que se trate de una decisión doble, de una elección en pareja. Stefan y Lotte, veinticinco años más joven que su esposo, coinciden en la necesidad de escapar, incluso al más alto precio, de una asfixia ideológica, de una imposición insoportable que merma su libertad y traiciona profundamente su concepto de un mundo abierto, de una antigua Europa en la que las fronteras apenas importaban.
Incluso en su situación de exilio sin duda privilegiada, en la exuberante y fresca Serra dos Órgãos, optan por dejar de resistir. Aceptan el jaque mate de la desesperanza -utilizando un término ajedrecístico, una de las grandes pasiones de Zweig-.
A su edad, con 60 años cumplidos, el escritor se ve sin la energía suficiente para continuar en un mundo que ya no entiende y que contradice de manera absoluta sus aspiraciones, sus ideales y su espíritu de ciudadano global.
"Ya no pertenezco a lugar alguno, en todas partes soy extranjero, un huésped, en el mejor de los casos"
Stefan Zweig
El último escrito
Esta fue la carta de despedida escrita por Stefan Zweig en Petrópolis en alemán, su lengua materna:
Declaración
Por mi propia voluntad y en plena lucidez
Cada día he aprendido a amar más este país, y no habría reconstruido mi vida en ningún otro lugar después de que el mundo de mi propia lengua se hundiese y se perdiese para mí, y mi patria espiritual, Europa, se destruyese a sí misma.
Pero comenzar todo de nuevo cuando uno ha cumplido sesenta años requiere fuerzas especiales, y mi propia fuerza se ha gastado al cabo de años de andanzas sin hogar. Prefiero, pues, poner fin a mi vida en el momento apropiado, erguido, como un hombre cuyo trabajo cultural siempre ha sido su felicidad más pura y su libertad personal, su más preciada posesión en esta tierra.
Mando saludos a todos mis amigos. Ojalá vivan para ver el amanecer tras esta larga noche. Yo, que soy muy impaciente, me voy antes que ellos.
Stefan Zweig, Petrópolis, 22/2/1942
Casa Museo Stefan Zweig
En 2006 se fundó en Petrópolis la «Casa Stefan Zweig«, una asociación privada cuyo objetivo principal era transformar la que había sido la última vivienda del escritor en una casa-museo. Seis años más tarde, en 2012, el proyecto de la casa-museo se hizo realidad y abrió sus puertas en la rua Gonçalves Dias del barrio de Valparaíso de Petrópolis.
En la «Casa Stefan Zweig» se rinde un respetuoso homenaje al escritor, a través de objetos personales, fotografías antiguas y otros documentos. Pero también se recuerda allí a artistas, intelectuales y científicos europeos que se vieron obligados a refugiarse en Brasil, huyendo del nazismo y de la feroz guerra que truncaron el libre pensamiento y la creatividad en sus países de origen.
Visité la Casa Stefan Zweig una tarde de julio, en el invierno brasileño. Al abandonar el recinto y descender los peldaños hacia la calle, el sol bajaba hacia la línea del horizonte y la casa y su entorno estaban iluminadas por una luz débil, casi vencida. Un par de horas más tarde, ya de noche, el bus que me llevaba de vuelta a Rio de Janeiro pasó fugazmente ante la casa del escritor. Para mi sorpresa, el edificio estaba iluminado, resplandeciente en medio de la oscuridad de Petrópolis. Como un faro o un vigía, despierto y atento, como una llamada de atención en medio de tiempos de nuevo convulsos e inciertos.
Algunas referencias
Libros:
⦿ «El mundo de ayer. Memorias de un europeo» (1942). Autor: Stefan Zweig. Autobiografía escrita por Zweig, enviado a su editor el día antes de su muerte y publicada póstumamente unos meses después. Esta obra da cuenta de la importancia de la evolución de Europa para Zweig, desde el Imperio austrohúngaro que conoció de niño hasta la Primera Guerra Mundial, el auge del nazismo y el exilio por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Editorial Acantilado.
Películas:
⦿ «Stefan Zweig: Adiós a Europa» (2016, Austria). Directora: Maria Schrader. Relata el exilio del escritor y la última etapa de su vida en Petrópolis. Disponible en Filmin y Prime Video.
Mapa de localización de la Casa Museo Stefan Zweig en Petrópolis
Casa Stefan Zweig
Casa R. Gonçalves Dias, 34 - Valparaíso, Petrópolis - RJ, 20050-971, Brasil
Tfno: +552422454316
◎ casastefanzweig.com.br
¿CÓMO LLEGAR?
⦿ Desde la Praça Liberdade, en el centro de Petrópolis, unos 25 minutos a pie (ver ruta) o 6 minutos en Uber, fácil de utilizar y muy recomendable en Brasil.
⦿ Tour organizado: Excursión a Petrópolis desde Rio de Janeiro. El tour, muy recomendable, recorre los principales lugares de la ciudad e incluye tiempo libre que se puede emplear para visitar la Casa Museo Stefan Zweig.
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