El hanami madrileño
¿Sabes por qué el Parque Quinta de los Molinos recuerda a Japón en primavera? El hanami es un momento del año crucial en Japón. Hanami quiere decir simplemente «ver flores». Pero ese momento significa algo mucho más complejo y profundo para el alma japonesa. El periodo de floración de los cerezos es una fiesta en el país del sol naciente. Se acude a los parques con familiares y amigos para celebrar la belleza y delicadeza de la sakura, la flor del cerezo, y disfrutar de ella a pesar de ser efímera, como la vida.
Pues bien, en Madrid, hay un lugar en el que cada año, entre finales de febrero y principios de marzo, los almendros explotan en cientos de flores blancas o rosadas que resaltan sobre los troncos oscuros. Durante un par de semanas, los pétalos, agrupados de cinco en cinco, se esponjan y colorean las ramas de estos frutales. Es en el Parque Quinta de los Molinos, al este de Madrid, en los números altos de la larguísima calle Alcalá, donde los madrileños podemos celebrar nuestro propio hanami castizo.
ÍNDICE DE CONTENIDOS:
◎ El hanami madrileño
◎ El legado de D. César Cort a los madrileños
◎ Tributo al Levante
◎ Un parque especial
Mapa de localización de la Quinta de los Molinos
El legado de D. César Cort a los madrileños
La historia de la Quinta de los Molinos se remonta a principios del siglo XX y su protagonista principal es D. César Cort. Fue ingeniero y arquitecto, catedrático de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, académico de número de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y, además, concejal del Ayuntamiento de Madrid.
A la muerte de D. César Cort en 1978, sus herederos llegaron a un acuerdo para transferir una gran parte de la Quinta de los Molinos al Ayuntamiento de Madrid en 1982. Tras un proceso de acondicionamiento, el parque se abrió para disfrute de todos los madrileños.
Tributo al Levante
Caminando por las 21 hectáreas de la Quinta de los Molinos, se pueden ver un arroyo – el Arroyo de los Trancos -, un pequeño lago artificial, el Palacete y la Casa del Reloj, edificios en torno a los cuales se fue desarrollando la finca, y jardines ornamentales y de producción, de acuerdo con el doble concepto urbano y agrícola de la finca.
Pero los almendros ocupan un lugar especial en el parque de la Quinta de los Molinos. Nacido en Alcoy, Alicante, César Cort quiso recrear un jardín mediterráneo en homenaje a su Levante natal. Para preservar los almendros, Cort hizo crecer a su alrededor coníferas y frondosas que los abrigaran del frío de la meseta. También hay en el parque olivos, encinas, pinos, eucaliptos e higueras, entre otras especies de árboles.
Un parque especial
He paseado muchas veces por el Parque Quinta de los Molinos, en verano, en primavera, en otoño y en invierno. Me gusta en cualquier momento del año su ambiente romántico con un punto silvestre y decadente. Pero sin duda pasear en febrero entre almendros florecidos es un placer especial.
La explosión de flores en la Quinta de los Molinos es una señal del tránsito entre estaciones en nuestra ciudad. Avisa de que el invierno de Madrid ya se acaba y de que una nueva primavera se impacienta por abrirse paso hacia los largos días de luz. ¡Gracias D. César por este precioso regalo a los madrileños y por convertir a la Quinta de los Molinos en un recinto muy especial!
[Saber más]:
◉¿Otros lugares de Madrid donde ver la floración de los almendros al final del invierno? Pasea por el Huerto del Francés, en el Parque de El Retiro. Verás los frutales recubiertos de cientos de flores blancas y rosas.
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Mapa de localización de la Quinta de los Molinos
Parque Quinta de los Molinos Calle de Alcalá, 527, 28027 Madrid Metro: Suanzes (Línea 5)
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