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El barco de las islas San Blás (Panamá)
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IMAGEN Y PALABRA, PANAMÁ

El barco de las islas San Blás (Panamá)

“Hallábase la mar indómita dormida
y nuestra barca próspera, velera
vagaba silenciosa y placentera
por las cerúleas ondas atrevida…”

Belisario Porras. Al escuchar tu historia


La imagen:

Panamá, Mar Caribe. Estamos en Guna Yala, el territorio regido por la etnia Guna. Desde una de las 365 minúsculas islas que forman el archipiélago de San Blas, veo como un nubarrón oscuro va ocupando con rapidez la línea del horizonte. A lo lejos, tras la línea de costa continental, las suaves elevaciones recubiertas de apretada y verde selva se desdibujan de pronto en volúmenes compactos de un color indefinido entre azul oscuro y gris. En el agua apenas se percibe ya la declinación de colores que hasta hace apenas unos minutos se proyectaba ondeante desde el marino al turquesa. Tan solo rompen la monocromía la quilla roja de un velero y su mástil blanco de vela arriada.

Las gotas de lluvia comienzan a caer, con fuerza, sin casi previo aviso. Es una lluvia salvaje, impetuosa, pero con la calidez propia de los climas tropicales. Las gotas vehementes dejan pequeñas huellas en la arena asombrosamente blanca y resuenan al rebotar en las hojas de las esbeltas palmeras. Todo ocurre en pocos minutos. Así es el trópico. Excesivo, de todo o nada. Como si un telón se abriera, comienzan de nuevo a filtrarse los rayos del sol, tímidamente primero y con rotundidad poco después. Vuelve el verde a teñir la línea de costa, el cielo vira a los azules y el mar, con sus turquesas imposibles, provoca de nuevo mi asombro.

La palabra:

Hijo de padre colombiano y madre de descendencia española, Belisario Porras Barahona (1856-1942) nació cerca del mar, en Las Tablas, capital de la provincia panameña de Los Santos. No sólo fue tres veces presidente de Panamá, sino que ejerció como abogado, arquitecto, diplomático, político liberal, militar y  periodista. El polifacético Belisario Porras fue asimismo escritor y poeta.

La fascinación por la naturaleza palpitante de su país quedó reflejada en varios de sus versos. Había crecido muy cerca de los árboles, los ríos, las montañas y el océano Pacífico que quedaron para siempre impresos en su hechura humana. El rumor de las olas, la exuberancia vegetal y  los olores y sabores del trópico formaban parte del paisaje natural y sensorial que avivaba su sensibilidad, tal y como se refleja en la descripción que hizo del entorno de su pueblo natal: “… las sandías de roja comida, los sabrosos melones, los dulcísimos mangos de calidad, las más exquisitas naranjas y la mejor caña de azúcar en cañaverales numerosos cuyo origen se pierde en la niebla del pasado…


Isla Diablo (Niadup)
📍 Archipiélago de San Blas, Comarca Guna Yala, Panamá

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