AETHERIA TRAVELS
Estás leyendo:
La Ermita de San Felices y las Conchas de Haro
0
Figura de San Felices en lo alto del risco

Un gran mirador cerca de Haro

Hay a pocos kilómetros de Haro, capital de La Rioja Alta y gran núcleo de producción de deliciosos vinos, un pequeño templo encaramado en lo alto de los llamados riscos de Bilibio. Es la Ermita de San Felices y ofrece vistas espectaculares de las Conchas de Haro y del Ebro que fluye marcando el límite entre La Rioja y la provincia de Álava.

La carretera que se desvía desde la LR-306 hasta la ermita de San Felices. Al fondo, el paso natural de las Conchas de Haro

San Felices, el anacoreta

San Felices, hacia finales del siglo V, decidió hacer una vida de retiro y se instaló en un lugar en lo alto, poco accesible, donde dedicarse a la vida espiritual durante 40 años. Es por ello que se le conoce también como Félix el Anacoreta. Le acompañó por un tiempo su discípulo, San Millán. En ese emplazamiento elevado tan propicio para vigilar las tierras del entorno, hubo una vez un castillo romano, Castrum Bilibium. Desde la carretera que lleva desde Haro a la ermita, se observa la estilizada figura blanca de la estatua de San Felices coronando uno de los riscos.

En lo alto del risco de la derecha se divisa la imagen en piedra blanca de San Felices

En los riscos de Bilibio

El entorno de los riscos de Bilibio está recubierto de viñedos, que van otorgando al paisaje riojano el color de las estaciones. La estrecha carretera va subiendo hacia la ermita, pero no puede llegar tan alto. Finaliza en un popular merendero bien arbolado donde toca aparcar el coche. Un cartel nos indica que estamos a casi 600 metros sobre el nivel del mar. Se puede divisar a lo lejos el perfil Haro, ligeramente elevado sobre los campos de La Rioja. Aún queda subir a pie hasta la Ermita de San Felices.

El merendero a los pies de la Ermita de San Felices
Una zona del merendero tapizada por árboles de color otoñal
El merendero de la Ermita de San Felices está a casi 600 metros de altitud
Una placa en el merendero marca los 589 metros de altitud
Vista de Haro desde el merendero de la Ermita de San Felices
Haro desde el merendero de la Ermita de San Felices

Para llegar al pequeño templo, hay que tomar unos tramos de escaleras que ascienden de manera más o menos directa desde el merendero. La otra opción es bordear el risco por un camino en pendiente que queda casi colgado sobre la autopista A1. Son unos 15 minutos de subida. Algunos arbustos y bayas crecen junto a esta senda, que asciende, en su último tramo en cuesta pronunciada, hasta los pies de la ermita de San Felices en la cima del risco. Algunas aves rapaces sobrevuelan en círculos este lugar elevado y picudo.

Al final del camino en cuesta aparece la Ermita de San Felices
Vista de la Ermita de San Felices desde el camino que rodea el risco

Un paisaje imponente

Desde allí, en lo alto, el paisaje es abrupto y sobrecogedor. El río Ebro, durante tantos siglos que parecería imposible contarlos, horadó los montes que hoy separan Euskadi y La Rioja abriendo un paso natural para seguir su curso. A ese canal se le llama Conchas de Haro y deja a un lado los riscos de Bilibio y al otro dos espectaculares formaciones, dos crestas casi paralelas que confieren grandeza y espectacularidad al paisaje.

El alucinante paisaje de las Conchas de Haro desde la Ermita de San Felices
Las crestas al otro lado del Ebro

Mirando a Álava se divisa un pueblo y su campanario de color tierra. Es Salinillas de Buradón de apenas un centenar de habitantes, que forma parte del municipio de Labastida, uno de los renombrados enclaves bodegueros de La Rioja Alavesa.

El río Ebro desde la Ermita de San Felices
El río Ebro a su llegada a las Conchas de Haro visto desde lo alto del risco

La cantera de ofitas y calizas

Más cerca, justo al pie del risco pero en el lado opuesto al merendero, se han extraído afanosamente las entrañas de la tierra de color arenisca y gris. El paisaje parece lunar. En este caso es obra humana. Y es que San Felices, en su parte baja, llegó a ser en otro tiempo un barrio de Haro. Se construyó junto al Ebro para dar casa a los trabajadores de la cantera de calizas y rocas ofitas, valiosas éstas últimas por su dureza, que lleva en explotación desde 1919. Hoy en día el barrio ha desaparecido.

La cantera de ofitas y calizas desde la Ermita de San Felices
El paisaje artificial de la cantera adopta tintes de paisaje lunar

El tiempo va pasando y con él las estaciones. En silencio, con nieve, sol o pintados de otoño, los riscos de Bilibio, hoy con la compañía del santo Felices, siguen contemplando a través de los siglos el paisaje natural y humano que los rodea.

Una de las vistas al abrupto paisaje desde la base de la Ermita de San Felices
Otra de las vistas desde la base de la Ermita de San Felices, en los altos del risco

[Saber más]:

⌾ Es en los alrededores de la Ermita de San Felices donde cada año se celebra la Batalla del Vino. Esta Fiesta de Interés Turístico Nacional tiene lugar durante la mañana del 29 de junio, día de San Pedro. Se dice que cuando murió San Felices, las gentes del lugar comenzaron a peregrinar al lugar donde se encontraron sus restos. Con el tiempo, se instauró una romería que finalmente se transformaría en la actual Batalla del Vino.

⌾ La Ermita de San Felices se encuentra a 6 kilómetros de Haro. Desde esta localidad, hay que acercarse al Barrio de la Estación, famoso por su concentración de bodegas de vino, y tomar la carretera LR-306. Conviene estar atento al pequeño cartel que señala la ermita y coger ahí la corta ruta que conduce hasta el merendero al pie de la ermita donde hay aparcamiento.


Ermita de San Felices
📍Riscos de Bilibio, 26200 Haro, La Rioja

Seguir leyendo:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *