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Un fin de semana en el Parador Costa da Morte: diseño, vistas y la magia de Galicia
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GALICIA, HOTELES Y GASTRONOMÍA

Un fin de semana en el Parador Costa da Morte: diseño, vistas y la magia de Galicia

El benjamín de los Paradores

¿Pensando en una escapada a Galicia? No lo dudes, regálate un fin de semana en el Parador Costa da Morte, el benjamín de la gran familia de Paradores. Se trata de la última incorporación de esta red nacional inaugurada en 1928 bajo los auspicios del rey Alfonso XIII y que ahora cuenta con casi un centenar de establecimientos.

Pabellones de acceso al Parador: a la derecha, el pabellón del SPA

Ubicado en el concello de Muxía, el Parador Costa Da Morte ha luchado contra viento y marea para ver la luz. Se proyectó poco antes del desgraciado incidente del Prestige, que asoló kilómetros de costa gallega, y se inauguró casi coincidiendo con la pandemia de 2020. Así me lo contaron los amabilísimos encargados de la recepción. Pero la espera ha valido la pena: el Parador Costa da Morte es una incorporación de valor a la red, no sólo por su diseño innovador, su integración en el paisaje y sus magníficas vistas, sino también por su comodidad, sosiego y ambiente relajado, a lo que ayuda en todo momento su atento personal.

Diseño interior e integración en la naturaleza

Localizado en un alto, entre los verdes prados y la pequeña ensenada de Lourido, el Parador se integra completamente en la naturaleza y el entorno. Su diseño contemporáneo y lineal facilita la fusión con el terreno y el desnivel de la ladera en la que se encuentra. Tanto es así que un curioso ascensor de paredes transparentes y aspecto de funicular moderno une en diagonal las diferentes plantas, desde el nivel de entrada y recepción (planta 0), hasta la planta 5, la más baja, con acceso directo a los campos y a la playa de Lourido.

Las magníficas vistas hacen que el exterior y el interior parezcan fundirse en un único espacio. Las habitaciones, la biblioteca, el restaurante, la cafetería y, en general, todos los elementos comunes convergen a través de amplios ventanales hacia la ensenada de Lourido y el paisaje que la rodea. Suaves laderas, árboles, flores silvestres, la costa rocosa y la vecina Muxía se cuelan por los cristales para hacer compañía al huésped durante su estancia.

De izda a dcha y de arriba a abajo: la cafetería, el restaurante con terraza exterior y el hall de acceso al exterior por la planta baja

Los espacios interiores del Parador, pasillos, halls, rellanos, son amplios, de techos altos y paredes blancas sobre las que cuelga una acertada colección de fotografías en blanco y negro que retratan la vida en la Costa da Morte. La madera está también muy presente en el diseño interior y confiere calidez a las estancias. En las originales y espaciosas habitaciones, los techos ondulados hacen pensar en un moderna y bien equipado refugio natural.

Agua, SPA e infinity pool

El agua está muy presente en el Parador Costa da Morte. En todo momento se cuela la imagen curva de la playa de Louriño, con su aspecto cambiante a lo largo del día, a veces soleada y clara y a ratos inmersa en brumas. Más allá, el mar abierto se ve recortado por las puntas rocosas que culminan en faros, como el de Muxía o el de Cabo Vilán-Camariñas.

La infinity pool se asoma a la ensenada de Lourido

Dentro del Parador, la infinity pool, ubicada junto al espacio exterior de la cafetería, se asoma al paisaje desde su azul intenso y sus paredes transparentes. En temporada alta, es una opción refrescante tras un paseo por los campos o un rato de playa. En cuanto al SPA, es otro de los atractivos del hotel. El circuito de aguas es muy agradable y, una vez más, la inmensa cristalera parece borrar los límites entre interior y exterior. Un buen detalle: hay un acceso directo al pabellón del SPA desde la planta 2, sin necesidad de pasar por recepción o salir al exterior.

Senderos y playa

Tras disfrutar del rico y variado desayuno de Paradores, que nunca defrauda, hacer algo de ejercicio y estirar las piernas es fácil. Basta con tomar el sendero que sale directamente desde la parte más baja del Parador y seguir la señalización. Se trata en realidad de una porción del Camino de los Faros (Camiño dos Faros), una fascinante ruta costera, que a lo largo de unos 200 km une el faro de Malpica con el de Finisterre. Así, a menos de un centenar de metros de la habitación y tomando la ruta de la izquierda, aparece un universo de flores silvestres, y rocas añejas batidas por el océano.

Imágenes del sendero costero que sale a la izquierda desde la parte baja del Parador

Otra opción es bajar directamente desde el Parador hasta la Playa de Lourido, a unos 600 m de distancia. De forma semicircular y arena blanca y fina, esta pequeña playa salvaje está rematada por un camino entre dunas. Es un placer andar por ella, hundiendo los pies en la arena fresca con el sonido de fondo de las gaviotas y el recurrente romper de las olas. Más allá de la playa, se llega a Muxía, desde donde continúa el Camiño dos Faros hacia el norte.

Imagénes del camino a la playa y de la Ruta de las Dunas, desde donde se divisa el parador entre flores y helechos

La magia de la Costa da Morte

¿Y explorar el entorno un poco más allá del hotel? Hay lugares interesantes muy cerca para visitar durante un fin de semana en el Parador Costa da Morte. Una de ellas es la vecina Muxía, rodeada de mar, con su puerto pesquero y sus murales de arte urbano, el Santuario de la Virgen de la Barca cuyo origen se asocia a una leyenda, y un poco más allá el faro inmaculadamente blanco sobre las rocas pulidas por el ir y venir de las olas. Otro destino atractivo es Camariñas, cuya seña de identidad es el delicado encaje de bolillos realizado de manera artesanal por las palilleiras. Para conocer mejor esta tradición que perdura desde hace siglos, nada mejor que acercarse hasta el Museo del Encaje (Museo do Encaixe).

Barcos de colores en el puerto de Muxía

En dirección sur, encontramos Finisterre, finis terrae ó el fin del mundo para los antiguos romanos. Hay que acercarse a su icónico faro, que tantas noches ha avisado a los barcos de las rocas traicioneras, y disfrutar del poderoso paisaje de la Costa de la Muerte. Y luego, volver al puerto, para dar un paseo junto a las barcas de colores y visitar el coqueto Castelo de San Carlos.

El faro de Finisterre marca el final del Camino dos Faros

De vuelta al Parador Costa da Morte, esperan el restaurante o la cafetería, con opción de terraza si el tiempo lo permite, que incorporan a su carta opciones gastronómicas locales como empanada casera, bandeja de quesos gallegos con membrillo, pulpo, percebes, navajas, volandeiras o solomillo de carne gallega. Ah, y no hay que dejar de probar la tarta de Santiago hecha en el Parador, ¡está deliciosa!


En definitiva, un fin de semana en el Parador Costa da Morte es una opción ideal para desconectar en un ambiente cómodo, estético y amable, y sumergirse en el entorno natural y la magia de la costa norte de Galicia. ¡Todo un acierto la incorporación del más joven de los Paradores de Turismo!


Parador Costa da Morte
📍Lugar de Lourido, s/n, 15125 Lourido, A Coruña
📞 +34881161111
🌐 parador.es

Distancias por carretera:
Muxía: 4,5 km; Camariñas: 25 km; Finisterre: 28 km
A Coruña: 92 km
Santiago de Compostela: 72 km
Madrid: 668 km

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