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Ibn Yubair / Poeta de soledades, viajero de silencios

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COLABORACIONES

Ibn Yubair / Poeta de soledades, viajero de silencios


Ibn Yubair ha viajado intentando saber y conocer
Del Mundo y del Corazón;

Atrás dejó su Xátiva natal,
Valencia y Granada se le ofrecieron como lugares donde el agua habita la vida más allá de cualquier generación;

Luego,
Se perderá entre las arenas del desierto, en los oasis verdes de savia y
En los palmerales del sueño:

Una hoguera que habla, Un cuerpo que escapa ahuyentando las sombras,
Un aullido que tirita, Un turbante que se desplaza sobre los ojos,
Una astilla que traza, Una taza de té que reconforta,
Un paso que duda, Una imagen, Un dolor;

Antes de dormirse,
Un dátil tan sabroso como el pecho de su amada
Le hace llorar entre las dunas de la noche;

Ibn Yubair
Teme de los hombres su arrogancia y su falsía
Ibn Yubair
Teme de las mujeres su desdén

Ha llegado a Egipto y siente miedo contemplando las pirámides,
El miedo de lo que no entiende y de lo que no comprende:
Qué pretendieron aquellas dinastías esculpiendo tales arrogancias,
Qué pretendieron construyendo tumbas de anhelos y eternidades que nunca podrían alcanzar;

Se admira de la estulticia humana en la misma medida que descubre el cuerpo perfecto de las esclavas que llegan hasta el río de arcillas rojas para bañarse entre la voluptuosidad del barro;

Comprende ante la visión tranquila de las aguas délticas del Nilo que la Biblioteca de Alejandría fue una provocación para la necedad de los bárbaros lo mismo que el Faro es un socorro para los necesitados de conocimiento;

Intuye en los pasos de la noche que Alejandría es y seguirá siendo ciudad de poetas porque los aromas y los sonidos son algo más que aromas y sonidos, son ecos de Belleza;

Lleva consigo la tristeza de la duda y el amargor del café puro,
Acaba de escribir un poema,
Acaba de recordar los aretes aguamarina en los lóbulos de su amada
Y aparte de la nostalgia que su ausencia le produce,
Descubre algo que le duele en la misma medida que lo consuela:

Entre tantos y tantos dioses
Todo ellos tan únicos y tan verdaderos como la fe ciega que demandan,
Entre tantos y tantos dioses,
¡Solo el Amor!

Ibn Yubair,
Poeta de Soledades y viajero de Silencios
Siente en su cuerpo el frío de la mañana,
La ventana abre sus hojas sin visillos
Y el relente se cuela como si fuera un invitado portando presentes
Que solo son pasado,

Y él,
En esa hora, aún sin sol y ya sin luna,
Recuerda Granada,
Sus noches de estrellas y aquel último beso alargado como la sombra del agua;

Y él,
En esa hora del escalofrío,
Sabe que ha cruzado el mundo conocido, pero está solo,
¡Dulce y dolorosa Alejandría!

Y, entonces, él, Ibn Yubair,
Se deja llevar por la cálida pasión y piensa en la boca de Ella,
Como si los labios pudieran alargarse finos y delgados
Hasta la extenuación y el infinito…

Manuel Cardeñas Aguirre


✣ Sobre Ibn Yubair: : http://dbe.rah.es/biografias/4547/ibn-yubayr

✣ Foto de cabecera: Restos de la ciudad de Alejandría (Grabado de finales del siglo XVIII)

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