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«Pessoamanía», al encuentro de Fernando Pessoa en Lisboa
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Libros de Fernando Pessoa

La presencia de Pessoa en Lisboa

Lisboa es una gran ciudad. Una encantadora suma de calles adoquinadas, cuestas, edificios históricos, miradores y parques, a orillas del gran río Tajo cuando a punto está de convertirse en mar. Durante mi reciente estancia en Lisboa, reparé rápidamente en la presencia casi constante de un personaje, representado en lugares de lo más variados de esta capital. Se trata de la imagen, ya icónica, de Fernando Pessoa, uno de los máximos literatos en lengua portuguesa del siglo XX, que, una y otra vez aparece en carteles, ilustraciones y establecimientos de Lisboa.

Ilustración en la pequeña cafetería de la Livraria Betrand de Lisboa

La reprentación, ya icónica, de Pessoa, muestra un hombre con aire de otros tiempos, de expresión contenida, anteojos redondos, cejas espesas, bigote recortado, traje y corbata oscuros, camisa blanca y un característico sombrero negro de ala que resguarda su cabeza y, quizás sobre todo, su pletórica imaginación. Este caballero de trazo austero, a veces con algún libro en mano, acompaña a los visitantes que recorren las plazuelas, tiendas y recovecos de Lisboa.

La presencia de Pessoa en el escaparate de la librería anticuaria Sá da Costa (Chiado)

ÍNDICE DE CONTENIDOS:

La presencia de Pessoa en Lisboa
Fernando Pessoa, lisboeta del Chiado
Los años de Sudáfrica y regreso a Portugal
Lisboa, universo literario
Los heterónimos de Pessoa
La última casa de Pessoa en Lisboa

Fernando Pessoa, lisboeta del Chiado

Fernando António Nogueira Pessoa, conocido más sencillamente como Fernando Pessoa, nació en Lisboa el 13 de junio de 1883. Vio la luz en una casa del Largo San Carlos y fue bautizado en la Basílica de Nuestra Señora de los Mártires. Todo ello en el Chiado, uno de los barrios más atractivos y señoriales de la ciudad.

Interior de la Basílica de Nuestra Señora de los Mártires, donde Fernando Pessoa fue bautizado

Una estatua homenaje a Pessoa, en la que un libro abierto hace las veces de cabeza, marca el lugar donde nació. Muy cerca de allí, se levanta desde 1988 otra escultura de bronce, icónica y mil veces fotografiada, que representa al escritor. Se encuentra a la entrada del señorial café A Brasileira, uno de los establecimientos más clásicos de Lisboa. Desde esa ubicación, el escritor lisboeta, observa, impasible desde su corporeidad metálica, el entrar y salir de la clientela que acude a este elegante café que él mismo frecuentó y cuyas paredes también le recuerdan con cuadros temáticos.

La estatua de bronce de Pessoa a la entrada del café A Brasileira

En la misma calle se encuentra la Livraria Bertrand, según se dice, la más antigua del mundo en funcionamiento continuo. En su amplio interior, la obra de Pessoa, recogida en una gran variedad de ediciones, espera a los lectores de hoy. Incluso las paredes de la pequeña cafetería de la librería recuerdan al poeta y plasman algunos de sus versos.

Cuadro del café A Brasileira con la imagen de Pessoa y el texto «Nunca he sido más que un vestigio y un simulacro de mi mismo. Mi pasado es todo lo que no he podido ser» traducido a varios idiomas

Los años de Sudáfrica y regreso a Portugal

La tuberculosis dejó a Pessoa huérfano de padre cuando apenas tenía cinco años. Poco después, murió su hermano menor, quien no había cumplido un año. Su madre, nacida en Azores, contrajo de nuevo matrimonio con el Cónsul de Portugal en Durban y la familia se trasladó a Sudáfrica. Allí, el joven Fernando fue educado en lengua inglesa durante varios años. De alma solitaria, se refugió en la lectura de clásicos como Shakespeare o de los románticos Byron, Keats o Allan Poe, entre otros.

"Por más que pertenezca, en alma, a la estirpe de los románticos, no encuentro reposo sino en la lectura de los clásicos. Su misma sobriedad, a través de la cual la claridad se expresa, me reconforta de no sé qué. Recojo en ellos una impresión risueña de una vida dilatada que contempla amplios espacios sin recorrerlos. Los mismos dioses paganos descansan del misterio."

Fernando Pessoa. Libro del desasosiego.
Ejemplares del «Libro del desasosiego» en Livraria Bertrand

En 1901, Fernando Pessoa regresó definitivamente a Portugal, dejando a su familia en Sudáfrica. Aquél sería el último viaje del poeta fuera de Portugal. Por el contrario, durante el resto de su vida Pessoa recorrió Lisboa e hizo de la ciudad y sus alrededores un universo propio y muy personal que quedaría repetidamente plasmado en su obra literaria.

"Nada me puede dar el campo o la naturaleza que valga la majestad irregular de la ciudad tranquila, a la luz de la luna, vista desde Graça o Sao Pedro de Alcántara. No existen para mí flores como, a la luz del sol, el varadísimo colorido de Lisboa."

Fernando Pessoa. Libro del desasosiego
Figura de Pessoa en la Biblioteca Camoens de el Largo Chafariz (Bica)

Lisboa, universo literario

En Lisboa, Pessoa vivió y trabajó durante un tiempo en la comercial y animada Rúa dos Douradores en Baixa. Es el barrio llano, de calles paralelas y ordenadas, que empieza o termina -según se mire- en la Plaza del Comercio junto al gran río Tajo. Baixa sería, junto con el Chiado, uno de los universos lisboetas más queridos por el escritor.

"Y, si la oficina de la Rúa dos Douradores representa para mí la vida, este mi segundo
piso, donde vivo, en la misma Rúa dos Douradores, representa para mí el Arte. Sí, el Arte,
que vive en la misma calle que la Vida, aunque en un sitio diferente, el Arte que alivia la
vida sin aliviar el vivir, que es tan monótono como la misma vida, pero sólo en un sitio
diferente"

Fernando Pessoa. Libro del desasosiego.
Los tejados de Baixa desde el Mirador de Santa Justa

En el delicioso Largo do Carmo, de nuevo en el Chiado, Pessoa viviría por primera vez por cuenta propia, sin la compañía de algún miembro más o menos cercano de su familia. Es este un lugar tranquilo, en alto, una relajante plazuela rectangular donde terminó la Revolución de los Claveles y comenzó la democracia portuguesa el 23 de abril de 1974.

La entrada a las ruinas-museo del antiguo Convento do Carmo

Junto a esta casa del escritor se levantaban las evocadoras ruinas del Convento do Carmo, que fue arrasado durante el desolador terremoto de Lisboa de 1755. Aún hoy, estas ruinas góticas, reconvertidas en un museo arqueológico, miran a la ciudad desde lo alto, en las inmediaciones del magnífico elevador de Santa Justa.

Muy cerca también, en la Rua da Oliveira ao Carmo, el Hotel Pessoa, reconocible por su fachada de azulejos grises, inspira hoy su temática y decoración en la vida y la obra del escritor.

Una vitrina del Hotel Pessoa en el Chiado

Los heterónimos de Pessoa

Son innumerables las veces que Pessoa menciona y evoca a Lisboa en sus escritos. Lo hace él, o más bien sus heterónimos, los personajes nacidos de su imaginación que escriben los textos del poeta. Los más destacados son Alberto Caeiro, Álvaro de Campos, Ricardo Reis y Bernardo Soares. Sin duda es este último el que más coincide con la propia vida del escritor.

Es precisamente Bernardo Soares quien escribe «El libro del desasosiego», la obra más reconocida de Pessoa. En sus páginas se refleja a menudo la esencia de Lisboa, las emociones que suscita la ciudad y lo que ella representa para el escritor. Lisboa no deja de ser un imprescindible telón de fondo, un hilo conductor de las reflexiones, inquietudes existenciales, divagaciones e incluso, algunas veces, del disfrute, del tándem Soares-Pessoa.

"Me levanto, levanto mi cuerpo sobre símismo, y voy hasta la ventana, a una altura superior a la de los tejados, desde donde puedover cómo la ciudad se va a dormir en un lento principio de silencio. La luna, grande y de un blanco blanco, dilucida tristemente las diferencias escalonadas del caserío. Y la luz de la luna parece iluminar glacialmente todo el misterio del mundo."

Fernando Pessoa. El libro del desasosiego.
Ediciones de la obra de Pessoa en distintos idiomas (Livraria Ler Devagar, Lisboa)

La última casa de Pessoa en Lisboa

Pessoa cambió numerosas veces de domicilio en Lisboa. Sin embargo, en la Rua Coelho da Rocha, nº 16, piso 1º-D, vivió durante quince años, de 1920 a 1935. Sería esta su última casa, situada en el Campo de Ourique, un barrio en alto y al oeste del centro de la ciudad.

Actualmente, el edificio de esta última vivienda de Pessoa constituye la Casa Museo Pessoa. Cuenta con tres pisos donde se explica la vida y obra del poeta. No es sólo un lugar para el recuerdo, es también un lugar vivo, de actividad literaria y cultural. Cuenta con una atractiva biblioteca especializada en la obra de Pessoa y en poesía universal.

Fachada de la Casa Museo Pessoa en Campo de Ourique

Pessoa, icono visual

Pessoa murió en el hospital de San Luis de los Franceses de la ciudad que le vio nacer: Lisboa. Tenía 48 años y una enfermedad hepática complicada por su relación de amor duradera con el aguardiente «Águia Real» y otros espirituosos.

"Cada cual tiene su alcohol. Tengo bastante alcohol para existir. Ebrio de sentirme, vagabundeo y ando seguro."

Fernando Pessoa. Libro del desasosiego.

Fue enterrado junto a su abuela Dionisia en el Cementerio dos Prazeres. Ironías del destino, su obra «Libro del desasosiego» no vería la luz hasta 47 años más tarde. Unos pocos años después de la publicación, la tumba de Pessoa fue trasladada al imponente Monasterio de los Jerónimos, donde reposan algunos de los personajes más ilustres de Portugal, como el rey Manuel I, el descubridor Vasco de Gama o el poeta Luis de Camoens.

"Pienso a veces, con un deleite triste, que si un día, en un futuro al que yo ya no pertenezca, estas frases que escribo perduran como cosa de mérito, tendré por fin quienes me «comprendan», los míos, mi verdadera familia para en ella nacer y ser amado. Pero lejos deir yo a nacer en ella, habré muerto mucho tiempo antes. Seré comprendido sólo en efigie, cuando el afecto ya no compense al muerto de la falta de afecto general que lo acompañó envida."

Fernando Pessoa. Libro del desasosiego.
El Monaterio de los Jerónimos, uno de los máximos exponentes del estilo manuelino

Cada ciudad tiene su iconografía popular y mitos particulares. De la misma manera que en Ciudad del Cabo se recuerda a Nelson Mandela, en Belgrado a Nicola Tesla, en Buenos Aires a Diego Maradona o a Evita Perón, en Lisboa la imagen de Fernando Pessoa, un grande de las letras portuguesas, acompaña al visitante durante sus paseos por esta gran ciudad que rebosa sentimiento y encanto.

Libreta con la imagen de Pessoa en una tienda del aeropuerto de Lisboa

Mapa de los lugares mencionados


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