Una reina inglesa en Castilla
En plena campiña segoviana, a medio camino entre Segovia y Arévalo, se encuentra Santa María la Real de Nieva, una población de unos mil habitantes que alberga un monasterio fundado por una reina inglesa. Fue el rey Enrique III quien mandó construir esta villa en 1395 atendiendo a la petición de su esposa, Catalina de Lancaster. La reina, nacida en Hertford, había contraído matrimonio en Madrid con su primo, el heredero de la Casa de Trastámara, para establecer así la paz entre Inglaterra y Castilla. Tras un curioso hallazgo, acontecido en la colina sobre la que ahora se asienta el pueblo de Santa María la Real de Nieva, la reina decidió que en ese lugar se fundaría un monasterio.
ÍNDICE DE CONTENIDOS:
◎ Una reina inglesa en Castilla
◎ La estatua de la virgen soterrada
◎ Monasterio de Nuestra Señora de la Soterraña
◎ El claustro de los capiteles
◎ Otras curiosidades de Santa María la Real de Nieva
Mapa
La estatua de la virgen soterrada
Tres años antes de la fundación de la villa, un pastor llamado Pedro Amador había encontrado una talla de la Virgen en una cueva. Tal vez la imagen de María había sido ocultada como protección ante la inminente invasión de las tropas musulmanas. En todo caso, el hallazgo de la imagen se consideró un milagro. En homenaje, la reina Catalina decidió construir una ermita, un monasterio que sería entregado a los dominicos y una villa alrededor de él. Esta villa se consideró exenta -sus habitantes no pagarían impuestos ni serían reclutados para los ejércitos- para favorecer así su población. A la virgen se le dio el nombre de Nuestra Señora de la Soterraña, haciéndose así mención a su hallazgo bajo tierra.
Monasterio de Nuestra Señora de la Soterraña
Más de seiscientos años después de su fundación, el monasterio dedicado a Nuestra Señora de la Soterraña sigue en pie -con algunas obras de restauración aún pendientes- y abierto a los visitantes. Durante una mañana de un cálido día de agosto, tuve la ocasión de descubrir este pequeño tesoro oculto entre campos y cultivos de cereales. En la Plaza Mayor, centro neurálgico de Santa María la Mayor de Nieva, con sus soportales y el edificio del ayuntamiento, se levanta la robusta cabecera con tres ábsides de la Iglesia de Nuestra Señora de la Soterraña y la entrada al claustro del monasterio.
Hay que bordear los ábsides para llegar a la portada norte de esta iglesia que sustituyó en el siglo XV al templo original. De estilo gótico flamígero, está profusamente ornamentada. Cuenta con un cuerpo central rematado por cinco arquivoltas y numerosos motivos decorativos que aluden, entre otros temas, a los Apóstoles, la Anunciación y la Pasión de Cristo.
Traspasando la portada norte, se accede al interior de la iglesia de planta de cruz latina, con tres naves, una central y dos laterales. A pesar de la intensa luz exterior, el interior del templo permanece en penumbra. En la Capilla Mayor destaca un retablo barroco en tonos dorados dedicado a Nuestra Señora de la Soterraña.
En esta misma capilla fue sepultada provisionalmente en 1441 la reina Blanca I de Navarra. Se encontraba asistiendo a una romería en Santa María la Mayor de Nieva, cuando se sintió indispuesta y murió. Había casado el día anterior a su hija Blanca con el futuro rey Enrique IV de Castilla. La reina quedó enterrada allí, contrariamente a su deseo de reposar en Ujué, la villa navarra de la iglesia fortificada. Con el tiempo, la localización última de su tumba quedó en el olvido y hoy no se sabe a ciencia cierta dónde está enterrada Blanca de Navarra. En el transcurso de una obras de restauración en 1994, se recuperó en la Iglesia de Nuestra Señora de Soterraña una sepultura que se atribuyó a la reina, si bien estos hechos no han podido ser probados de manera certera.
El claustro de los capiteles
Sin duda el lugar más cautivador de este conjunto religioso es el claustro del monasterio, un remanso de paz por el que caminar sin prisa. Este patio rectangular, no excesivamente grande, guarda una característica muy particular: en las columnas que sujetan las galerías porticadas cada uno de los capitales es único, esculpido con un mensaje particular.
En una época en la que la gran mayoría de la población no sabía leer o escribir, la iconografía tomaba una importancia fundamental. Algunas esculturas hacen alusión a pasajes bíblicos o lanzan contundentes mensajes de advertencia sobre las consecuencias de las conductas pecaminosas.
En otros capiteles quedan esculpidos los escudos y blasones de casas reales o nobles. También se representan alegorías, motivos frutales, flores y animales fantásticos. Otras esculturas de Santa María la Real de Nieva dan cuenta del modo de vida de los monjes y de las labores agrícolas realizadas en función de las estaciones del año, constituyendo un valioso testimonio en piedra de los usos y costumbres conventuales y rurales de aquellos tiempos. Lo cierto es que es una delicia ir escudriñando detalles de lo más variados labrados en estas columnas varias veces centenarias.
Otras curiosidades de Santa María la Real de Nieva
Además del indiscutible protagonismo del monasterio, Santa María la Real de Nieva tiene otras curiosidades. Una de ellas es su plaza de toros, considerada una de las más antiguas de las que aún permanecen en pie. Se construyó en 1848 con mampostería, pizarra y madera.
Además, Santa María la Real de Nieva forma parte del llamado Camino de Santiago de Madrid. Esta ruta jacobea conducía a los peregrinos desde Madrid a Sahagún. En ese punto, los peregrinos continuaban por el Camino Francés hasta Santiago de Compostela.
Mapa
Santa María la Real de Nieva
40440 Segovia
NOTA: dedicado a Mª Ángeles, Carlos y Alberto, con los que descubrí este encantador monasterio segoviano.
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