Menhires por la Paz
A Coruña es una ciudad atlántica, donde el mar, los montes y el paisaje se sienten permanentemente cerca. En la península del norte de la ciudad, ese trozo de tierra que parece zafarse del estrecho istmo urbano para abrirse al océano, hay un paisaje conmovedor. Es un parque escultórico en torno a la Torre de Hércules en el que la creatividad humana se integra a la perfección en el entorno natural.
Allí, en un promontorio junto al oleaje que desgasta una y otra vez la roca con su lengua de espuma, se levanta un grupo de menhires contemporáneos. Son doce miembros que forman la Familia de Menhires o Menhires por la Paz de A Coruña.
Estos estilizados bloques de piedra, cada cual diferente al otro, tienen cierto aire antropomórfico. Al pararse cerca de ellos, sintiendo el viento fresco y el sonido del mar, se percibe su presencia, como si en la dura piedra residiera un alma rocosa. Son poderosos y magnéticos, potentes en su aparente sencillez.
ÍNDICE DE CONTENIDOS:
◎ Menhires por la Paz
◎ Manolo Paz, maestro cantero
◎ El alma del granito
◎ Menhires simbólicos
◎ El embrujo del paisaje celta
▪︎Enlaces de interés
▪︎Mapa de localización
Manolo Paz, maestro cantero
Esta Familia de Menhires de A Coruña fue concebida y hecha materia por el artista Manolo Paz. Nacido en 1957 en Castrelo (Cambados), Paz se vio obligado desde muy joven a trabajar para ayudar en el negocio familiar.
Al desplazarse con su padre, tratante de ganado, de feria en feria, fue descubriendo pórticos, cruceiros y otros elementos hechos en piedra que adornaron el territorio de su infancia y primera juventud. Llegó también a hacerse a la mar, aunque pronto supo que ese no sería su destino.
Cuando tuvo la certeza de que quería convertirse en escultor y trabajar la piedra, se marchó a Santiago de Compostela. Allí estudió en la Escuela de Artes y Oficios Mestre Mateo, que lleva el nombre del autor del magnífico Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago. Después, ejerció como profesor en la Escola de Canteiros de Poio (Pontevedra).
Inicialmente de la mano de Fernando Vijande, fundador de la Galería Vandrés en Madrid, Paz empezó a exponer sus obras al más alto nivel. Ha participado en muestras individuales o colectivas en museos y espacios culturales como la Galería Trinta de A Coruña o la Fundació Pilar i Joan Miró de Mallorca en Palma de Mallorca, entre muchos otros.
El alma del granito
Ni mármol, ni bronce. Paz decidió esculpir un material menos costoso y a priori menos sofisticado: el granito. Pensó que, tratado con el respeto y cariño con que se trata al mármol y al bronce, el granito respondería ofreciendo lo mejor de su robustez y sus texturas frescas y limpias. Se apasionó por este material, sólido y propio del entorno gallego.
Paz reconoce la gran importancia del tacto en su obra. Es un elemento esencial en su relación con la roca. Jugar con el alisado o con la rugosidad es darle al objeto otra dimensión más allá de la puramente visual, es crear una lectura táctil de la piedra.
Menhires simbólicos
Paz ideó estos menhires escultóricos en 1992, durante una estancia en Nueva York, y los esculpió dos años más tarde. Aunque inicialmente pensó en tallar personajes, la forma que quería extraer de los bloques de granito fue evolucionando hacia una ejecución más conceptual.
Los menhires tienen una base simbólica en común. Cada uno de ellos está compuesto de tres porciones apiladas. Son tres elementos esenciales: representan al padre, la madre y cada uno de nosotros. Evocan la familia, el sentido de la pertenencia, una comunidad cohesionada durante el tiempo que estamos sobre la tierra. Cuando desaparecemos se crea una ausencia, un vacío, que queda representado por los espacios huecos rectangulares que horadan cada menhir.
Con su primitivismo contemporáneo, la obra de Paz sobrecoge, impresiona por su aparente sencillez que sin embargo despierta sensaciones profundas y atávicas. El alma galaica concentrada en doce piedras telúricas que parecen brotar de la tierra a través de un manto de hierba fresca; el pasado, las tradiciones y la esencia celta convocados por doce menhires futuristas. Como dice el propio artista: “A nosa historia está escrita na pedra.”
El embrujo del paisaje celta
Cuando visité la Familia de Menhires, grandes nubes, pintadas con una paleta de grises, cubrían el cielo de A Coruña. Al moverse éstas por la acción del viento, las formas estilizadas creadas por Manolo Paz pasaban sucesivamente de la luz a la sombra.
Me asomé a las hendiduras de los menhires. A través de una de ellas vi otro grupo escultórico cercano, el Monumento a los Fusilados, que recuerda a una especie de Stonehenge moderno. Otra me mostró el perfil de la Torre de Hércules, el faro que desde hace 2.000 siglos avisa de los peligros rocosos de la costa. Dos resquicios en la roca, como si fueran dos ventanas del tiempo.
Me acerqué a la orilla de esta última porción de la ciudad: la piedra, añeja y alisada por el mar, las olas yendo y viniendo con un batir incesante, el perfil irregular de la costa. Comenzaron a caer las primeras gotas, que pronto se convirtieron en un chubasco intenso, y me alejé unos pasos tierra adentro.
Duró poco la lluvia. Unos rayos rompieron la malla de nubes. Me giré de nuevo hacia el mar y, como en un relato fantástico, vi formarse sobre él un arco iris, una cinta multicolor completa. No me sentí sola. Allí estábamos, los menhires y yo, contemplando una visión más propia de una leyenda celta que de la cotidianidad.
Enlaces de interés
◎ Fundación ENAIRE (entrevista a Manolo Paz)
Mapa de localización de Menhires por la Paz (A Coruña)
Menhires por la Paz
Paseo dos Menhires, Campo da Rata, 15002 A Coruña
Parque Escultórico de la Torre de Hércules
Abierto 24 horas (al aire libre)
◉ IMAGEN Y PALABRA: ELOGIO DEL HORIZONTE (GIJÓN)
◉ «Mirall» y las esculturas flotantes de Jaume Plensa
◉ La Mano del Desierto de Antofagasta
◉ Arte urbano en Ribeira Sacra, un tributo a la tradición